Una vez entras en la oscura sala que alberga la exposición, tu vista se dirige directamente a los espacios iluminados donde reposan las obras. En primer lugar, llama la atención su sorprendente originalidad en materiales. No solo son tapices, alfombras fabricadas a partir de modelos reales del suelo de la Habana, sino que ademas, están expuestas como los originales, tendidas en el suelo, como si el espectador fuera otro peatón más que se detiene a observar los mosaicos que ocupan la calle. Cuando te acercas, llama la atención la sencillez de los tapices y, al mismo tiempo, su complejidad. Con apenas unas pocas palabras, Carlos Garaicoa ofrece infinidad de interpretaciones, mientras su obra, que conecta directamente con el espectador, le ofrece la posibilidad de ver, de tocar, de sentir. A pesar de los distintos significados que pueden extraerse de los mensajes plasmados en la obra, yo me inclino hacia una interpretación pesimista aplicada a la política. Si se tiene en cuenta la difícil situación política que está viviendo Cuba, se observa con otros ojos, no solo el ambiente que rodea los tapices, lúgubre y sombrío, sino también lo que pueden implicar las palabras, como por ejemplo, destrucción (“El volcán estallará…”, “Festines de sangre”, “Reina, destruye o redime”), las mentiras (“Falsedad de sombras”), la tristeza, en resumen, una sombra proyectada sobre el pensamiento.
Centrándonos más en algunos textos, consideró más importante el que cita “El volcán estallará, iluminados esperamos”. En esta frase se puede interpretar el volcán como el pueblo cubano, que, reprimido por el régimen político, estallará algún día, mientras que los “iluminados” podrían ser aquellos que anhelan ese estallido y esperan a que ocurra. Claro está que esto tan solo es mi interpretación de esta obra en particular, ya que su significado podría ser muy diferente. También se puede ver en las obras que existe otro tipo de mensajes, como exhoratativos, que invitan al espectador a vivir y morir sin miedo ni rival, o a concienciarnos de que la lucha es de todos y de todos es la lucha. Estos mensajes son los que reafirman la intención del autor de conectar directamente con los espectadores mediante su obra.
Finalmente, al confrontar el texto de “La general tristeza negará placeres” (nueva alusión a la represión y melancolía) mi vista se dirigió hacia la grieta que atravesaba la esquina inferior derecha, justo al lado de una “s” trazada con pulso firme y escritura simple. Las fisuras que atravesaban todo el tapiz, ligadas estrechamente con el mensaje que contenía, hablaban de amargura profunda y expresaban una pesadumbre incluso insoportable. Puede que el mayor mensaje que me haya llegado visitando esta fantástica exposición haya sido esa sensación transmitida por una solitaria letra agrietada.
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