viernes, 15 de octubre de 2010

Origen (2010), Christopher Nolan

Daniel Palacios González
Origen (2010) de Christopher Nolan es un film que nos presenta una historia romántica y de aventuras bajo el pretexto de la posibilidad de sumergirse en los sueños, allí donde reina el subconsciente. Sin embargo, no interesa la anécdota en sí de la película. De cara a un análisis deberíamos ir más allá y buscar el trasfondo que tiene toda película al igual que toda obra de arte.

Nolan plantea una suerte de mundo onírico basado en la representación fiel de objetos y entornos más o menos reales. Poco tiene que ver con el análisis de Freud de los sueños, pues el psicoanalista habla del entorno onírico como manifestación íntima y personal de los deseos que se hallan inmersos en el subconsciente del individuo. El planteamiento de Nolan se haya fuera de lugar por lo tanto, ya sea por desconocimiento o por simple desentendimiento de tales teorías, pues seguir una idea establecida le hubiera supuesto la imposibilidad de utilizar si quiera la mitad de recursos que podría tener planteados de cara al desarrollo del film. Y estos recursos son los que en ocasiones pueden llevar a cierto desencanto. Recuerdan a fatales escenas de otras películas del momento que únicamente tratan de enaltecer la habilidad del director y que permiten la sobreactuación de las estrellas, pues al igual que en Shutter Island (2010) de Scorsesse y con el mismo DiCaprio peca al igual que Origen de hacer uso de innumerables recursos para ensalzar las habilidades interpretativas del mismo, haciendo que la historia en ciertos momentos se torne ciertamente absurda y como un pretexto para la creación de espectaculares imágenes que capten al espectador. Citar también de forma inevitable lo que puede recordarnos a Matrix (1999) o a Blade Runner (1982) pero quizás también y de forma más elegante a Dark City (1998), puesto que las cuestiones que se pueden ir planteando los personajes a lo largo del desarrollo como aquella de donde se inicia el sueño las vemos en ésta también. Aquellos seres “Los Ocultos” que modifican los sueños, los construyen y experimentan con los transeúntes por así decirlo no se hayan muy alejados de los protagonistas de Origen en cuanto al planteamiento de cómo construyen la realidad onírica por así decirlo ajena a la de Freud.

Finalmente también debemos hacer una alusión a lo que supone cualquier película de la industria de Hollywood, y es la trivialización. Ante una inquietud como puede ser la de la modificación de los recuerdos y la inserción de ideas dentro del individuo como son las que nos plantea el film, nos hace ver como es cosa de película. Se enuncia como ficción, como si la historia no pudiera reescribirse a través del cine y los mass media de domingo a lunes ni como si el ciudadano de la sociedad de consumo no fuese diariamente bombardeado siendo objeto de esa modificación del pensamiento en la que se le introducen todo tipo de ideas desde la de consumir CocaCola a la de concienciarse de que cerrando el grifo mientras se lava los dientes ya hace suficiente contra el cambio climático. Eso jamás ha ocurrido, el espectador verá entonces como la idea de que le modifiquen el pensamiento es totalmente fantástica, propia de una aventura para DiCaprio.

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