lunes, 11 de octubre de 2010

Fin de Silencio

Sandra Gómez Moreno

“Abierto X Obras”, una sala oscura, silenciosa, a medio construir (o a medio derruir…) es el marco en el que Carlos Garaicoa ha situado su obra, “Fin de silencio”. Se trata de un conjunto de siete tapices en los que Garaicoa recoge sugerentes nombres de establecimientos de La Habana de los años 40 y 50 modificándolos, complementándolos con añadidos que les dan un significado profundo. Hace hablar a las calles… pavimento que todos pisan y nadie mira, nadie se para a ver lo mucho que pueden decir, suelos de una ciudad en la que el silencio es la forma de vida. Garaicoa hace decir a las calles lo que la gente no puede debido a la represión (“La lucha es de todos”) e incluso les da muestras de esperanza (“El volcán estallará iluminados esperamos”).

Propone una lectura de la ciudad a través de su suelo. Y es esto, el suelo, la parte destacada de la obra, pues los tapices están colocados sobre esta superficie y para pasar a verlos, debemos descalzarnos. Por tanto, el artista, para representar algo frío y duro, como son las aceras de las calles, ha escogido una superficie totalmente contraria, alfombras, situadas además en una sala acolchada. Esto hace que el espectador pueda sentirse cercano a la obra, hace que algo que es incómodo, como caminar descalzo en la calle, aquí sea posible hacerlo de forma familiar. Garaicoa nos acerca al mensaje de sus tapices. Pero no lo hace sólo con las palabras, también utiliza la imagen, pues en la sala nos encontramos con dos proyecciones en las que se aprecian las pisadas de la gente sobre las calles. También vemos el poder de la imagen en su tapiz “El pensamiento”, en el que el único añadido que hace son unas sombras de dos columnas y la de una persona. Es un tapiz que cuando se ve hace pensar que uno está dentro, que esa sombra es suya.

Es, en resumen, una obra que hace reflexionar, no sólo a los que pisan el suelo de Cuba cada día, sino a todo el que pisa esta obra, pues hace ver que no sólo las calles de la Habana esconden arte, cualquier rincón, cualquier lugar por deslucido que parezca tiene mucho que decir, que transmitir…, sólo es cuestión (como ha hecho Garaicoa) de saber recoger esas palabras.

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