martes, 5 de octubre de 2010

Un mal comienzo

Fuí al Matadero sin ganas. Estaba lejos, era tarde, era obligatorio y había huelga. Mal disposición para percibir algo.
Cuando entré en la exposición, una persona me indicó que me descalzara. !Bien empezamos! Semipenumbra. Mis ojos, mientras me quitaba los zapatos, se fueron acostrumbrando, poco a poco a la luz focalizada en distintos puntos. No sabía por donde empezar.
¿Hay recorrido establecido? pregunté. No, el que tú elijas. Bien, pensé, ya que he venido, voy a intentar entender.
Lo primero que ví, cuando centré mi mente, fue una sala muy peculiar. Algo fuera de los parámetros normales de una sala de exposiciones. Preciosa, envolvente, singular.
Percibí la primera emoción. La Comisaria y el artísta, lo habían conseguido. Habían llamado mi atención. Empecé a deambular. Pisé, sentí, toqué, miré.
Me envolvió la exposción. Segundo éxito de comisaria y artista. Hice un recorrido completo. Estaba preparada.
Entonces, fuí alfombra por alfombra, leyendo cada texto impreso. Los leí y los entendí. Entendí que era una obra visual y literaria a la vez. Entendí el uso del soporte, el sentido ritual de quitarse los zapatos. Las palabras que acompañaban cada rótulo tenían un sentido.
Exito del artista: me hizo reflexionar.
Garaicoa, artista nacido en 1967, que vive entre España y Cuba, es un amante de su ciudad, La Habana. Tiene preocupación por la luz, le gusta el uso metafórico de las palabras. Es multidisciplinar. No huye de su patria. Intenta, desde fuera, transmitir las utopías de régimen castristra y sus fracasos. Sus obras tienen un trasfondo político.
Ha hecho una exposición que es una instalación. Cada obra ha sido realizada para este evento.
Me gustó, aunque me gustó más el continente, que el contenido. Y el contenido me gustó mucho

No hay comentarios:

Publicar un comentario