Ángela Gutiérrez Palancarejo.
Se trata de cuatro obras pictóricas que cuentan la historia de Nastagio degli Onesti atribuidas a Sandro Botticelli.
Se le atribuyen a él, pero se cree que en realidad Botticelli sólo hizo el bosquejo y sus ayudantes lo pintaron, sobre todo en la última obra, que dista mucho del estilo del pintor. También se dice que al artista no le gustaba cómo acababa la historia y por eso no quiso pintarlo.
Pertenecían a una spalliera (paneles decorativos para los dormitorios de los matrimonios), regalo de Antonio Pucci a su hijo por su matrimonio con Lucrecia Bini. Actualmente la primera y segunda están en el Prado, la tercera en el Thyssen y la cuarta en colección privada.
La historia fue escrita por Boccaccio, la quinta jornada del Decamerón. Cuenta que Nastagio estaba enamorado de una mujer de alta cuna que le había rechazado. A causa de ello se deprime y sus amigos le llevan al bosque para animarlo. Cuando está allí se encuentra con una mujer que está siendo perseguida por Guido degli Anastagi a caballo con dos mastines. Éste le da alcance, la mata y le saca el corazón y se lo da de pitanza a sus perros. Nastagio se horroriza al verlo, pero Guido le cuenta que lo hace porque es una condena de Dios. Él se suicidó porque ella le rechazó, y al morir ella no mostró ningún interés. La condena consiste en perseguirla y matarla constantemente cada viernes, tantos viernes como veces ella le rechazó.
Nastagio ve entonces la oportunidad para que su amada acepte casarse con él. Realiza un banquete en el bosque un viernes, y al ver el castigo, la amada de Nastagio se horroriza y acepta casarse con él por miedo a que le pase lo mismo.
El primer cuadro, con tres escenas diferentes, muestra a Nastagio hablando con sus amigos, a éste adentrándose en el bosque y luego viendo el ataque de Guido.
En el segundo, de tres escenas también, se ve a Nastagio horrorizado, luego cómo Guido le arranca el corazón a la mujer y se lo da a los perros y detrás de nuevo la persecución. Tanto en este como en el anterior la perspectiva juega un importante papel para dividir las escenas.
La historia es totalmente misógina, se trata de una condena a la mujer por no someterse al hombre, le advierte de que si no accede a los deseos del hombre, se verá castigada. Los árboles que aparecen en las obras son símbolos fálicos, de nuevo una alusión machista.
La historia está también relacionada con los mitos de Apolo y Dafne y Acteón y Diana (invertido).
Es un retrato de la sociedad, la cual está basada en el miedo.
Me parece destacable la poca importancia que le dan a estas obras tan llamativas en el Museo del Prado. El rincón donde están situadas hace que pasen desapercibidas a menos que quieras ver la obra especialmente, un verdadero desperdicio para unas obras tan interesantes de un artista tan importante.
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