Carlos Garaicoa, artista cubano contemporáneo, es el protagonista de la actual exposición situada en el antiguo Matadero de Madrid, en Legazpi. En ésta sala podemos observar siete tapices totalmente distintos que nos muestran una historia: La historia callejera de la Habana. Garaicoa intenta transportarnos a su país natal para mostrarnos carteles de los antiguos comercios de la Habana. Estos carteles están reproducidos con exactitud y de una forma totalmente realista, ya que el autor, plasma colillas de cigarrillos, gritas e incluso chicles para hacer mas reales sus tapices. En estos tapices de los distintos pavimentos de la Habana podemos encontrar frases interesantes que el autor quería dar a conocer, como es: “El volcán estallará, iluminados, esperamos” o “La lucha es de todos, de todos es la lucha”. Algunas de estas frases están basadas en los carteles de los comercios cubanos que Garaicoa quería mostrar a su público. En honor a uno de sus tapices, la exposición se titula “Fin del Silencio”, debido a que es por los tapices que la Habana empieza a contar su historia. Cuenta su historia de manera muy peculiar, de una forma que nadie se le habría ocurrido antes, ya que nadie, o muy poca gente, al caminar, se fija por donde va andando, y es ahí, en el suelo, donde Garaicoa decide que es mejor contar la historia de los comercios cubanos basándose en su infancia y juventud. El autor cree que la mejor manera de contar la historia de una ciudad es mediante su arquitectura, y el, consigue que nosotros entendamos la historia de cuba, de su sociedad y de su política mostrándonos su parte urbana.
El lugar elegido para la exposición no podía ser mejor, ya que El matadero (ya su nombre es bastante tenebroso) nos muestra un ambiente triste y oscuro que refleja el pensamiento de Garaicoa acerca de la sociedad en decadencia y un gobierno corrupto. La sala poco decorada con la poca luz hace que el espectador preste total atención a los tapices sin desviar su mirada a ningún otro lugar e intenta hacer que el espectador sienta lo que Garaicoa sintió al crear los tapices. El consiguió leer la historia de una ciudad mediante los tapices y quiere que el espectador pueda conseguir lo que el fue capaz de plasmar. El hecho de que el espectador pueda literalmente pisar la obra esta ligado al carácter urbano que Garaicoa quiere dar a su obra. Por eso también, se ven las dos grabaciones de los tapices siendo pisados por peatones como si no supieran que están pisando una obra de arte del siglo XX.
En conclusión me parece una obra muy interesante. La combinación del tenebrismo del matadero y los tapices de Garaicoa crean un ambiente tranquilo que se agradece para poder entender ésta obra de arte.
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