domingo, 17 de octubre de 2010

SUEÑOS INFILTRADOS

Uno de los temas que más interesan al público es el problema de la realidad y de la ficción, como es posible ver en películas como Matrix, Big Fish, El club de la lucha o incluso Avatar. Con Orígen, el director Christopher Nolan no quería quedarse atrás de estas cuestiones que tanto gustan al espectador y, en este caso, plasmarlas en el tema de los sueños.

Esta consiste en la historia de Dom Cobb, un hombre que para volver con sus hijos, trabajará para un multimillonario empresario en la introducción de una idea en el subconsciente del heredero de una compañía energética. Tendrá que llevarla a cabo con un equipo para crear varios niveles de sueño. Pero una vez hechos estos se ve todo complicado por el propio Robert Fischer, el heredero, quien es preparado para defenderse en caso de que se introdujeran en su subconsciente.

Hay muchos sentimientos que inconscientemente reaparecen cuando las personas duermen y que pueden quedar reprimidas dentro. Es el caso del protagonista, cuya sensación de culpabilidad por la muerte de su amada esposa le complica su trabajo, poniendo en muchas ocasiones en peligro a sus compañeros.
Se plantean la dificultad de introducir una idea, ya que uno puede saber quién la ha originado o que cosas pueden pasar a partir de ella, como si de un virus se tratase.
Surgen dudas sobre el tema del subconsciente que plantea Nolan, pero he de suponer que tiene la intención de que el sueño no se diferencie de la realidad para jugar con el espectador, con motivo de que el público se plantee si se trata o no de una fantasía del protagonista.
El director se pregunta del carácter íntimo del sueño, expresando un interés por lo que sucedería en el caso de compartirlos, quitándoles de ese elemento privado, creando así una realidad alternativa. Como ocurre con el tiempo en el que viven en el Limbo Dom y Mal, los cuales tras volver tienen una noción diferente de la realidad.

En los últimos minutos de la película, de nuevo en el Limbo, se reencuentra con el multimillonario antes mencionado (de aspecto envejecido) y tras el intercambio de una serie de palabras es extraño que sin motivo alguno se despierte del Limbo. Al final, el director juega con el público al introducir una peonza, o el tótem, y crear en el público la duda de si continua o no en un sueño.

Realmente es una película que invita a la reflexión de esta o incluso crea una paranoia en la vida real. Coincido en algunas opiniones en que el director no profundizó en el estudio del subconsciente, pero fueron muchas de esas características las que llamaron la atención del espectador.

Carmen Lovelle Moraleda

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