por Belén Lorenz Aguirre
Cuatro cuadros de Botticelli narran la historia del joven Nastagio degli Onesti (que podemos encontrar en la quinta jornada del Decamerón de Boccaccio), que tras haber sido rechazado por una joven de un estatus mayor al suyo es llevado por sus amigos al bosque. En el bosque descubre la historia de Guido degli Anastagi quien, como Nastagio, fue rechazado por su amada y se suicidó, pero su amada no mostró ninguna tristeza por ello, así que cuando ella falleció fue castigada junto con Guido a repetir cada viernes la misma escena. Esta escena consiste en una cacería donde Guido debe perseguir a la mujer para acabar matándola y dar a los perros su corazón para que lo devoren. En principio, cuando Nastagio observó la escena se horrorizó, pero finalmente se dio cuenta de que podía beneficiarse de ella, así que decidió invitar a su amada y su familia a un banquete en el bosque el viernes siguiente para que presenciaran la escena, donde la joven se horrorizó tanto que decidió aceptar la proposición de Nastagio. Esta historia tiene una clara influencia de la mitología clásica ya que nos recuerda a los mitos de Apolo y Dafne, y Diana y Acteón.
Esta historia nos muestra dos aspectos, por un lado cómo, según los ideales de la época la mujer debía respetar a los hombres, ya que si no lo hacían iban a ser castigadas, e igualmente nos muestra que el suicidio también es castigado (influencia religiosa), por esto Guido tiene que matar continuamente a su amada ya que le causa un gran dolor hacer que la mujer que amaba sufra constantemente y no poder hacer nada por evitarlo, es una pesadilla de la que no puede escapar y que por mucho que se ``despierte´´ cada viernes vuelve a repetirse.
De los cuadros caben hay que destacar las numerosas dudas que han surgido a lo largo de los tiempos sobre su autoría, ya que aunque estos cuadros fueron encargados a Botticelli y que encontramos muchos rasgos de su técnica característica, también se observan muchas figuras muy distintas a las realizadas por Botticelli, se observa sobretodo en el caso del cuarto cuadro que parece que Botticelli no lo realizó. Debemos recordar que no es extraño que grandes artistas acudan a sus ayudantes para completar alguna de sus obras, en especial si eran de poca importancia.
Estos cuadros fueron encargados como regalos de boda para Giannozzo Pucci, eran spallieras utilizadas para decorar el dormitorio del matrimonio. Podría pensarse que eran un recordatorio tanto para la novia, Lucrezia Bini, como para el novio para que cada vez que entrasen en la habitación observasen estas pinturas y recordasen que pueden ser castigados al cometer falta alguna.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario