viernes, 29 de octubre de 2010

Los Botticelli del Prado.

Mario García Pérez.

Andando por el museo del Prado, te encuentras con obras maestras de Velázquez, Rubens o El Bosco. Lo que jamás llege a pensar, es que en un rincón de una sala de la planta baja, junto a la anunciación de Fra Angélico, nos encontramos ante una obra inusual respecto a las demás. Hace ya tiempo, en una de mis visitas al Prado ya la había visto pero, no me pare a contemplarla con detenimiento. Lo único que llegue a recordar de ella es que estaba llena de arboles. Ahora me he fijado con mayor atención y he descubierto la temática de la obra, verdaderamente sorprendente. En mi visita, vi que habían colocado un panel en el que explican la historia para que los visitantes presten mayor atención y así, el museo del Prado quiere potenciar las obras que tiene de Botticelli. El único inconveniente es que esta institución no tiene el último cuadro de la historia de Nastagio degli Onesti. En los cuadros, se puede ver a una mujer que está siendo perseguida por un hombre, el cual, al alcanzarla le arranca el corazón. Esto, pertenece a la quinta jornada del Decamerón. En pocas palabras, una mujer es castigada con que la arranquen el corazón por haber rechazado a un hombre y por mantenerse impasible ante su suicidio. Este acontecimiento, lo utiliza en su beneficio Nastagio, que está viendo a los fantasmas en un bosque, para que se case con él su amada. Tiene un cierto carácter pedagógico y moralizante pero, con un claro tono machista por parte de Nastagio. Es más, la mujer esta desnuda porque se asocia con la crueldad que ha cometido. Por otro lado, el bosque es lo que más me ha llamado la atención y creo que es lo que más sobresale del cuadro. Este elemento, es utilizado como si fuera una arquitectura y darle sentido de perspectiva. Por este motivo, me ha gustado la forma de representar la escena porque es completamente insólita de cómo se suele retratar. En estas obras, el paisaje y los arboles aparecen delante en vez de detrás. La serie puede compararse con otras parecidas como Apolo y Dafne de Bernini, cuando la diosa está a punto de ser alcanzada por Apolo y está se convierte en árbol para que el dios no la pueda atrapar. También, me ha sorprendido que en el segundo cuadro, se represente casi toda la historia mediante dos escenas, una delante, en primer plano y otra detrás. En resumen, me parece que es una serie bastante importante en comparación con el resto de obras que se tienen de Botticelli en nuestro país. Es una pena que, como en otros casos, sea tan poco valorada.

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