jueves, 7 de octubre de 2010

Carlos Garaicoa: tapices del presente

Pablo Barrios Sanz

Carlos Garaicoa nos muestra en su exposición "Fin de silencio" unas obras de naturaleza peculiar. Las piezas principales son una serie de alfombras que se nos presentan junto a unas proyecciones que ilustran el contexto de las mismas. Estas alfombras tienen motivos que son un traslado más o menos modificado de motivos publicitarios localizados en los suelos de La Habana. La mayor o menor modificación de estas imágenes nos marcan una serie de punto de encuentros sociales e históricos.

La no variación de estos signos nos los relaciona con la cotidianidad. Las proyecciones que se muestran en la exposición nos hablan de ello. Gente anónima a la que solo somos capaces de ver los pies caminan en algún lugar de La Habana pisando la imagen que podemos ver plasmada en una de las piezas textiles a las que acompaña. Si a esa representación de lo cotidiano le añadimos el soporte textil, se asemejan a los tapices de escenas cotidianas propios de la España del siglo XIX.

Cuando Garaicoa las modifica, estas adquieren un significado críptico. Estos mensajes son de carácter político y social. En principio podría restringirse a consignas ocultas contra el régimen cubano. Pero la obra "Fin de siglo" podría indicarnos una protesta de carácter más general. El material original de esta obra son las letras efe y ese enmarcadas dentro de la circunferencia. Como he indicado antes, el origen de esa imagen es la decoración del pavimento de las calles de La Habana. En esta obra la particularidad está en el aprovechamiento de ese logotipo comercial para enmarcar una serie de consignas catastrófistas. Algunas de ellas son "Fatalidad de saberes" o "festines de sangre". Estás frases simbólicas bien podrían marcar una denuncia de los males del siglo acabado y no particularmente los males de la sociedad cubana que aparece retratada.

Esa vertiente de lo social y la comunidad es lo que articula las piezas de esta exposición de Carlos Garaicoa. El uso del espacio común para criticar los defectos sociales marca de un modo claro esta serie de obras. La denuncia de lo cotidiano usando los espacios comunes. Hacer visible de lo que se quiere olvidar con los lugares que vemos cada día.

La lucha entre los que prefieren olvidar el pasado desagradable y los que quieren luchar contra él impregna la sociedad actual. El siglo que dejamos atrás hace escasos diez años trajo consigo desde guerras a dictaduras creando esa brecha que a día de hoy perdura en ciertas comunidades como la cubana. Artistas como Garaicoa ponen en la palestra la necesidad de tener presente esos conflictos y no olvidarlos como ni se fija en lo que nos dice el suelo

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