Marta Agea Herradón.
Nunca imagine que una cosa tan simple como una alfombra me diese tanto que pensar, hasta que fui a ver la exposición del artista Carlos Garaicoa, artista cubano que decidió crear tapices inspirándose en los letreros de los viejos comercios de la Habana.
Esta exposición que está en El Matadero de Madrid, representa estos siete tapices que imitan al suelo de la ciudad y tiene como objeto principal unos juegos de palabras que incitan al espectador a reflexionar. A ello se unen unas proyecciónes de gente paseando por el suelo que representan los tapices.
Lo que mas llama la atención nada mas entrar a la exposición es que te debes descalzar y puedes incluso pisar las alfombras. Esto hace que la obra se sienta mas cerca y que el espectador interactúe con ella.
La finalidad de estas obras esta clara: hacer reflexionar al espectador.
Por otra parte, el lugar en el que se expusieron los tapices era perfecto pues incita a esta reflexión: la Mezquita, que es así como se llama la sala, con su escasa luz y su similitud a una mezquita, como su nombre indica, hace que la exposición de Garaicoa parezca mas bien un sitio de reflexión, de purificación. También hay que destacar que, al igual que en las mezquitas, se obliga a descalzarse.
Se puede decir que esta obra tiene un fondo político: pretende que la gente cubana cuando paseé por esas calles se de cuenta de la situación que se está viviendo en su país.
Otro tema importante es el considerar a la exposición como una obra literaria ya que las palabras juegan un papel importante en ella. Ellas son en realidad el objeto central de la obra, y son ellas las que, gracias al uso de la metáfora, nos harán indagar en cuestiones que nunca habíamos pensado antes.
Carlos Garaicoa, por otra parte, se caracteriza por ser un autor multidisciplinar. También hay juegos de sombras y de luz, y en los tapices están representados incluso los detalles mínimos del suelo al que imitan, como chicles o colillas, algo que también me llamó mucho la atención.
Por ultimo, decir que Carlos Garaicoa ha hecho de algo tan simple como es el mismo suelo que pisamos, una auténtica obra de arte, que nos hace reflexionar sobre la ciudad, ver el otro lado de la vida; ha demostrado también que cualquier lugar es bueno para pensar y reflexionar y que como las palabras tienen mas fuerza de la que nosotros pensamos.
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