jueves, 28 de octubre de 2010

Alfombras que hablan, Sara Callejas

Carlos Garaicoa, autor de una exposición que se inauguró el pasado 25 de Septiembre en el matadero, ha utilizado la alfombra para hacer arte.
La obra es de tipo post-conceptual, que se trata sobre el caminar de las personas, el trabajo y también sobre la preocupación del autor por la cuidad.

Las alfombras, tejido que confeccionado en un telar con el fin de cubrir suelos o pareces. Garaicoa nos presenta una nueva forma de utilizar las alfombras. En las alfombras están plasmados los nombres de varios rótulos de tiendas que había en los años 40 y 50 en la cuidad de la Habana. Las alfombras son un objeto que representa de alguna manera la comodidad, e incluso de cierto modo la suavidad, Carlos Garaicoga nos presenta unas alfombras que al tacto son algo ásperas, y que el mensaje que transmiten puede que no sea del todo cómodo. Un ejemplo de esto es la alfombra de la entrada en la que se puede leer “la lucha es de todos, de todos es la lucha”. Las alfombras tiene un carácter auto explicativo, ellas por si solas se dan a entender, pero también interviene el factor humano, ya que también nos hace pensar. La obra no solo nos hace pensar por sus carteles, sino que también es una obra con carácter interactivo e inusual, ya que no suele haber muchas exposiciones en las que para ver una obra de arte tengas que entrar descalzo. La interactividad de la obra se da por que no es una obra que solo se mira pero no se puede tocar, si no que es algo que se puede tocar y apreciar desde muy cerca, todo esto se complementa con los dos videos en los que se ven los pies de la gente paseando por las aceras. La peculiaridad de estas obras de arte, es la de ir descalzo, la de tener que quitarte los zapatos para poder verla, se puede comparar con lo se debe de hacer para entrar en una mezquita.

A mi parecer la alfombra, tapete o tapiz que más resalta es aquella en la que está escrita la frase “El pensamiento” acompañado de unas sombras, un hombre y una columna que pertenece al rotulo de una tienda de juguetes. La sombra del hombre nos da a entender de que hay alguien ausente que no se quiere mostrar y que está de alguna forma escondido entre esa frase de pensamiento. El juego que se le da a esta alfombra es el de la sombra de la columna que hay en ella, ya que está colocada junto a una columna y es como una especie de trampantojo para el observador de la alfombra.

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