Laura Cámara
Cuando fantaseaba con la posibilidad de meterme en las mentes de los demás para poder descubrir sus secretos (todos lo hemos pensado, no digáis que no), nunca se me pasó por la cabeza que fuese de esta manera. Nunca que fuese a través del sueño, y mucho menos con estrategias tan complejas como diseñar laberintos, edificios… La manipulación de las ideas del subconsciente es la clave de la película, es lo que el protagonista debe hacer si quiere cumplir su sueño de volver con sus hijos a Estados Unidos: Si consigue implantarle a Fischer la idea de que no debe seguir con el imperio empresarial de su padre, Saito, la persona que se beneficia de esto, conseguirá que los cargos contra Cobb por haber asesinado a su mujer desaparezcan y que de este modo pueda volver con sus hijos.
Sinceramente, me parece una película complicada y confusa. He tardado bastante en verla porque enseguida me cansaba de ella. Afortunadamente, a medida que avanzaba se iba haciendo mas interesante, aunque también más enredada, terminando sin quedar claro si Cobb seguía soñando cuando logra su objetivo final.
No obstante, a pesar de que me costase verla, si me ha llamado mucho la atención la constante aparición de la mujer de Cobb en todas las misiones, haciéndole fracasar. Al final de la película se nos desvela que si el protagonista se atrevió a utilizar “origen” en la misión Fischer es porque ya lo había probado con su mujer en un mundo que construyeron juntos y que no era real. Cobb le introdujo a su esposa, Mall, la idea de que solo mediante la muerte conseguirían escapar de ese mundo ficticio para volver a la realidad. Su sentimiento de culpa viene de que, aunque hubiesen vuelto a la realidad, de que aunque hubiesen despertado, la idea siguió tan arraigada en la mente de su mujer que finalmente ésta cree que sigue soñando y que solo mediante el suicidio volverá de nuevo a su casa, lo que finaliza cuando Mall salta al vacío e intenta convencer a Cobb para que lo haga también. La manipulación a la que somete a su marido en todas las misiones de este no hacen sino aumentar su sufrimiento y culpabilidad.
La película incluye también interesantes reflexiones sobre los sueños: reflexiones sobre las que, yo por lo menos, nunca me había parado a pensar, como por ejemplo, que nunca recordamos cómo ha empezado un sueño, o cómo hemos llegado al sitio en el que estamos en el sueño, o la sensación que tenemos a veces mientras dormimos de que nos caemos e inmediatamente nos despertamos.
Aunque, bien pensado, ¿ a quién no le gustaría poder diseñar sus sueños?
Cuando fantaseaba con la posibilidad de meterme en las mentes de los demás para poder descubrir sus secretos (todos lo hemos pensado, no digáis que no), nunca se me pasó por la cabeza que fuese de esta manera. Nunca que fuese a través del sueño, y mucho menos con estrategias tan complejas como diseñar laberintos, edificios… La manipulación de las ideas del subconsciente es la clave de la película, es lo que el protagonista debe hacer si quiere cumplir su sueño de volver con sus hijos a Estados Unidos: Si consigue implantarle a Fischer la idea de que no debe seguir con el imperio empresarial de su padre, Saito, la persona que se beneficia de esto, conseguirá que los cargos contra Cobb por haber asesinado a su mujer desaparezcan y que de este modo pueda volver con sus hijos.
Sinceramente, me parece una película complicada y confusa. He tardado bastante en verla porque enseguida me cansaba de ella. Afortunadamente, a medida que avanzaba se iba haciendo mas interesante, aunque también más enredada, terminando sin quedar claro si Cobb seguía soñando cuando logra su objetivo final.
No obstante, a pesar de que me costase verla, si me ha llamado mucho la atención la constante aparición de la mujer de Cobb en todas las misiones, haciéndole fracasar. Al final de la película se nos desvela que si el protagonista se atrevió a utilizar “origen” en la misión Fischer es porque ya lo había probado con su mujer en un mundo que construyeron juntos y que no era real. Cobb le introdujo a su esposa, Mall, la idea de que solo mediante la muerte conseguirían escapar de ese mundo ficticio para volver a la realidad. Su sentimiento de culpa viene de que, aunque hubiesen vuelto a la realidad, de que aunque hubiesen despertado, la idea siguió tan arraigada en la mente de su mujer que finalmente ésta cree que sigue soñando y que solo mediante el suicidio volverá de nuevo a su casa, lo que finaliza cuando Mall salta al vacío e intenta convencer a Cobb para que lo haga también. La manipulación a la que somete a su marido en todas las misiones de este no hacen sino aumentar su sufrimiento y culpabilidad.
La película incluye también interesantes reflexiones sobre los sueños: reflexiones sobre las que, yo por lo menos, nunca me había parado a pensar, como por ejemplo, que nunca recordamos cómo ha empezado un sueño, o cómo hemos llegado al sitio en el que estamos en el sueño, o la sensación que tenemos a veces mientras dormimos de que nos caemos e inmediatamente nos despertamos.
Aunque, bien pensado, ¿ a quién no le gustaría poder diseñar sus sueños?
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