domingo, 3 de octubre de 2010

El arte de caminar y observar



El arte de caminar y observar

Mª Teresa de Cal Muñoz

Estos tapices, compuestos por hilos mezclados, hechos de forma digitalizada tienen la función, de que cuando entramos a la exposición, nos dan la sensación, de que son un trozo arrancado de la calle, y ha sido colocado allí; es una obra tan realista, que es como si estuviéramos pisando la propia calle; realista con detalle, realista hasta en tacto. De ahí, que para entrar en la Exposición, situada en la zona ABIERTO X OBRAS del Matadero de Madrid, haya que descalzarse. Con esto Garaicoa pretende que nos sintamos dentro de la obra, que podamos caminar sobre ella (aunque como quizás la mayoría hicimos, nadie se atrevió a pisarlas directamente; esto viene dado, porque no estamos acostumbrados a este tipo de arte, un arte que pone al espectador dentro de ella).

Esta obra consiste, en el arte de caminar, el arte de observar detenidamente, lo que cuando vamos por la calle diariamente no nos fijamos. Esto lo podemos observar en el material audiovisual del que, aparte de los tapices, consta la exposición; en estos se observan los pies de los ciudadanos cubanos, y como diariamente pasan por esas calles donde están impresos algunos de los textos que recogen las alfombras de Garaicoa.

También hay que destacar, que la sala en la que residiría hasta el 7 de Noviembre esta obra, no es una sala escogida al azar, al artista previamente se le ofreció y tuvo que crear esta obra, a partir de esta sala. Una sala que correspondió antiguamente a la cámara frigorífica del Matadero. Como podéis observar en la foto situada en la cabecera de esta crítica, es una sala algo siniestra, tanto por su antiguo carácter (que yo personalmente no conocía) tanto por como esta predispuesta la sala, todo a oscuras excepto los tapices que están rematados con una gran luz cenital que ilumina todo el tapiz de una punta a la otra.

Lo que saco yo de todo esto es que el artista quiere que nos sintamos reflejados con su obra, identificados con ella, que nos paremos detenidamente a observarla para comprenderla, ya que no es una obra que veas y con la primera impresión puedas sacar conclusiones. Quiere que nos sintamos como un ciudadano cubano que va paseando por esas calles, pero que este si se fija en el suelo por el que camina, y gracias a eso puede ir tejiendo e hilando palabras que se encuentra en ese suelo. Ese es el cometido de Garaicoa, observar las calles, y unir palabras sueltas para formar frases completas, o incluso solo con un determinante y un sustantivo le vale, para reflejar una concienciación del pueblo, reflejar la muy posible nostalgia o incluso la visión de ese pueblo cubano.

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