lunes, 4 de octubre de 2010

LITERATURA ACOLCHADA

Carlos Garaicoa se presenta en El matadero y rompiendo con los métodos convencionales de arte, ha conseguido plasmar su obra en un entramado de hilos y letras. “El fin del silencio”, es una composición de 7 tapices, que además de jugar con la mente del público, introduciendo frases reflexivas; interactúa con la gente al permitir que éstas se puedan palpar, incluso pisar. Estos tapices representan una serie de rótulos que se pueden ver en algunos comercios de La Habana de los años 40 y 50, como: “El pensamiento” o “Reina”. El autor incorpora a la serie, unos espacios en tela blanca, para poder emitir unos videos de los rótulos anteriormente mencionados, realizando de este modo una comparación o incluso un recuerdo de esas letras que se quedan mudas bajo los pies del caminante.

Carlos Garaicoa lleva desde el 2006 inmerso en este proyecto, que aún siendo su realización dificultosa, el efecto que ha logrado es realmente sorprendente. Consigue un gran realismo simulando diferentes tipos de suelos y lo que conlleva: grietas, marcas de chicles, etc.
Es interesante el juego que hace en muchos de los tapices, como es el de “Reina destruye o redime” en el que juega con la perspectiva, introduciendo a la obra una serie de sombras. El siguiente tapiz que más llama la atención, fue uno titulado: “El pensamiento” al que se le incorpora una silueta de un hombre (consigue desconcertar al público debido a la ausencia de la persona que se representa) y un trampantojo de una columna.
Pero si he de destacar algo, es el contenido que lleva cada una de sus frases, las cuales evocan en el público diferentes percepciones sobre su significado. De hecho es difícil distinguir qué es lo verdaderamente importante en la obra, ya que uno no sabe si es el contenido de estos, o el método de elaboración.
Parece interesante el ambiente de penumbra en el que introduce su creación, combinándolo con una serie de intensos focos que se proyectan sobre los tapices, dándoles un mayor protagonismo a estos.
Una pregunta que surge al contemplar este trabajo, es el por qué de plasmarlo en forma de tapiz y no de lienzo o papel, la respuesta está en su interés por el descalzarse, por el arte de caminar, de sentir de un modo diferente la obra.

En toda su labor no sigue un prototipo, es más, lo que pretende es investigar en diversos campos, siendo un ejemplo para la sociedad, contribuyendo en ella. También he de añadir que en muchas de sus creaciones se muestran una serie de ideas que está muy inclinado a tratar, como es la de su preocupación por la ciudad, reflejándose en estas su carácter más critico.

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