viernes, 29 de octubre de 2010

Tu amor me mata, y me mata, y me mata...

Francisco Javier Hidalgo Nula.

Podríamos recurrir a mil canciones para cantar un amor correspondido, a montones de obras de arte para hablar de todo lo contrario, y a un número incalculable de libros donde suceden ambas cosas. Pero para hablar de un amor no correspondido, un suicidio, la indiferencia ante la muerte y un castigo eterno para los dos involucrados en ese proceso, es difícil encontrar una obra que lo relate.

Dejando atrás este aspecto vemos que la obra del Decamerón de Boccaccio, que Botticelli se encarga de representar como encargo para un regalo de bodas, nos mete de pleno en esta hitoria. En ella vemos como el amor no correspondido y burlado, termina en una eterna muerte y persecución. Tiene mucha concordancia con la historia de Nolan, Origen. En ella nos sumergimos profundamente en los niveles del sueño; a Nastagio el rechazo de su amada lo imbuye en un sueño boscoso donde a su vez se mete en el sueño de los dos jóvenes condenados de por vida. Nastagio profundiza más y hace partícipe a su amada de dicho sueño. Así consigue introducirle la idea de lo que le puede pasar si rechaza y se burla del amor del joven. Algunos dicen que la obra tiene tintes machistas, otros que sirvió para que las mujeres de Rávena obedeciesen más en el ámbito conyugal. Yo pienso que a Botticelli ni le interesaba la obra ni lo que suscitase, era un encargo más.

Por eso precisamente la autoría es muy discutida y se cree que Botticelli participó más bien poco (lo que se nota en los colores y el tratamiento de los personajes), pero sabe con seguridad que el entramado de árboles y en general la estructuración la obra, la realizó él. Vemos tres aspectos que se complementan bastante bien. Existe una obsesión por abrir los cuerpos, por desollarlos y cobrarse así una venganza. Son cuerpos desnudos y tratados con crueldad, una crueldad en la que se mezclan el amor y la muerte. Como hemos dicho antes, es la introducción de una idea mediante la pesadilla; la decisión de tomar la civilización (reflejado en la cuarta obra), antes que le crueldad salvaje de los cuerpos desnudos y abiertos (escenificación de las tres primeras obras).

Esta obra esta arrinconada en la sala del Museo del Prado donde se encuentra. Si pasas rápido te la pierdas, y si no también. Sólo si la buscas la encuentras, y puedes sentir dos cosas: impresión o indiferencia. Sinceramente sentí lo segundo y me llamó poco la atención tras observarla varios minutos. ¿Será mi castigo que tras morir tenga que contemplar esta obra eternamente y convertirme en su fantasma custodio? Sería el peor castigo que pudiera tener.

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