Un lugar tétrico para una exposición en la que te sumerges de lleno en el silencio y en la oscuridad, creándote una imagen de La Habana muy distinta de la que se puede tener, donde el bullicio y el ruido o la claridad de la luz de imágenes estereotipadas que la mayoría tenemos sobre esta ciudad, desaparecen y dan paso a un caminar “sobre” ( y recalco esta palabra ya que realmente caminas sobre la exposición) una ciudad con una visión crítica y nostálgica a la vez.
Siete tapices que nos hablan de carteles de antiguos comercios en los que se modifica su forma original para mostrarnos un arte con un mensaje el cual te lleva a cuestionar y reflexionar el estado social y político en el que se encuentra La Habana, una ciudad tan cercana y tan alejada a la vez de la nuestra.
“Abierto X Obras” te da la oportunidad de transportarte y de pasear por las calles de esta ciudad, a la vez que lo hacen los propios cubanos, ya que se nos muestran videos en el que podemos ver estos carteles, estos letreros y los pies de sus ciudadanos, de una manera mucho mas vivencial.
El artista nos acerca a la obra de arte de un modo diferente, estando dentro de la propia obra, alejándonos así de la mera contemplación a la que la mayoría estamos acostumbrados, en la que observamos la obra desde una distancia fijada e intentamos comprenderla de este modo.
Aquí, y creo que esto es un hecho importante y un punto positivo para Carlos Garaicoa, no solo observamos la obra, si no que también la vivimos, la pisamos, la palpamos. Caminamos sobre tapices hechos con hilo, hasta su mas mínimo detalle, no un simple tapiz en el que se imprime la foto, con las que el autor comienza su obra, en la que podemos pisar y sentir el tacto de una alfombra a la vez que nos choca y nos contradice la sensación a lo que vemos, ya que aparenta terrazo, propio suelo.
Una visita guiada por unos focos que te indican donde esta el valor central de la obra, por un espacio oscuro, lúgubre, que creo complementa a la obra en si para acercarnos a su significado crítico y que nos lleva como “corderos al matadero” donde exactamente quiere el autor, a una reflexión social sobre La Habana y el socialismo.
Finalizando, he de decir que investigando sobre el porque de esta obra, ya que en mi opinión si se acerca uno a una exposición sin cuestionarse el porque, sin investigar sobre el significado de esta, la visita queda vacía y vana, es importante recalcar que el propio Carlos Garaicoa, se aleja de la obra como creación propia para dar paso a una obra como creación de un equipo. Se refleja a si mismo como cabeza pensante pero valora y resalta la creación de la obra como ejecución en equipo, algo que me parece sabio ya que siempre intervienen mas manos a las que se hacen referencia y me parece un punto de humildad del propio autor con el que se llega a comprender mejor este paseo por La Habana del que nos ha hecho protagonistas.
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