lunes, 4 de octubre de 2010

Tiradas por los suelos

Carlos Garaicoa, un artista cubano nacido en la Habana, viene a Madrid con su obra bajo el brazo y la trae al antiguo matadero de Madrid para mostrarnos su último proyecto artístico, que está fuertemente ligado a un profundo estudio fotográfico y a una “entrega” del arte a la gramática. Una obra compuesta por 7 alfombras en las cuales vemos reflejados los nombres de antiguos comercios de la Cuba de los ’40 y ’50, época durante la cual Cuba pasó por una etapa democrática y con buenas condiciones económicas que en torno al ’45 fueron desaprovechadas, consecuencia de lo que hoy en día allí se vive.

Centrándonos en la obra vemos como el autor coge el nombre de algunos comercios de la Habana, plasmados aun en los suelos y carteles de la ciudad, e ingeniosamente los modifica, provocando en ocasiones lecturas complejas al lector, que tiene que pensar y profundizar en la obra para entender su significado. Una de las obras que más nos puede llamar la atención es en la que el autor por medio de flechas nos hace relacionar términos como “vivir”, “sin miedo”, “sin rival” o “morir”. Las flechas van de unas palabras a otras, creando frases aparentemente sencillas, pero que esconden un sentimiento muy profundo. También nos deja expectantes ante una alfombra en la que pone “El pensamiento”, y que gracias al juego de luces y oscuridad en los que la sala se sumerge nos introduce dentro de la obra mediante la proyección de una sombra humana y la de una columna. Junto a estos tapices aparecen reproducciones actuales de los suelos de la Habana donde se encuentran estos nombres en su estado real. Vemos como estos nombres son pisados día a día por todo el pueblo cubano, y entonces, contrastándolos con la obra de Garaicoa, vemos la importancia que cobran al ser modificados.

Garaicoa no se conforma con que su obra sea vista. La coloca bajo nuestras pisadas, la pone a disposición de todo el público, la sumerge en una oscuridad donde nos muestra complicidad y cierta seguridad, dejando que la obra brille por sí misma y todo lo demás quede al margen. Nos introduce dentro de la obra y nos hace pensar en su significado. Son palabras pisadas por una situación social que está frustrando a todo un conjunto de personas y que “destruye” sus esperanzas. Palabras que cobran significado por sí mismas. Pero palabras que no interesan a los que tiene suficiente poder como para adueñarse de ella y destruirlas.

También, y como última aclaración, tenemos que recalcar el espíritu de grupo que Carlos Garaicoa ha promovido, creando una identidad artística fundamentada en el trabajo y esfuerzo de todo un conjunto de artistas.

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