Carlos Garaicoa, artista contemporáneo (nacido en La Habana, Cuba) nos trae al Matadero (centro de creación de arte contemporáneo) su exposición “Fin del Silencio”. Garaicoa nos transporta a la calles de La Habana a través de siete tapices en los que están reproducidas fotos de antiguos comercios de la Habana con todo lujo de detalles (desconchones en las aceras, chicles pegados…) con pequeñas modificaciones para de esta manera, transmitir un mensaje distinto a partir de una realidad existente. Se puede ver en dos videos que hay proyectados en la sala como eran esos carteles originalmente, para así comprender el objetivo de las modificaciones al ver el antes y el después.
Este enfoque urbano está en la mayoría de la obra de Garaicoa. El dialogo con la calle es su objetivo “Muchas veces pienso que la historia aún no ha sido escrita, sino que ésta se encuentra contenida en las calles que diariamente atravesamos y en los objetos que las habitan, en las líneas que dibujan sobre cada uno de nosotros. Arrancar el secreto de una ciudad y ponerlo al descubierto, es uno de los objetivos de mi obra”.
Esta experiencia de acercarnos al arte (hasta el punto de poder tocarlo) es el paso definitivo de el cambio que se empezó en el siglo XIX con el modernismo o art nouveau en el que gracias a los cambios sociales el arte empezó a ser para todas las clases, es decir el arte empezó a ser consumido y disfrutado por la gente común, al cambiar el concepto de artista ya que éste se vuelve un servidor del pueblo que en vez de crear cuadros o esculturas destinadas a ocupar museos lo que se busca es un arte útil para la vida diaria, esto se traduce en la creación de objetos y muebles bellos y funcionales.
Este cambio continúa en las vanguardias (siglo XX) cuando cambia completamente el concepto de arte y cualquiera puede crear arte siempre que tenga algún sentimiento que plasmar y originalidad, por lo que ya no se tiene que pertenecer a la Academia, o esperar el consentimiento de los gremios, no, ahora cualquiera puede crear arte, usted puede coger un orinal, darle la vuelta, firmarlo y exponerlo en un museo. Pero cuando parece que el arte no puede cambiar más llegamos al día de hoy, en el que ya no solo cualquier cosa es arte sino que el arte que ha estado toda su vida siendo sagrado, intocable, se puede empezar a tocar, uno puede fundirse con la obra viviéndola desde dentro, después de este último cambio ¿Qué será lo próximo?
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