lunes, 1 de noviembre de 2010

NASTAGIO DEGLI ONESTI. Miedo al destino.

Eva Garrido Romero

Nastagio degli Onesti es una obra narrada por Decamerón, la cual fue representada por Sandro Botticelli, habiéndole sido encargada por Antonio Pucci como regalo de boda para su hijo Giannozzo Pucci y su esposa.
La obra, o mejor dicho, sólo las dos primeras partes de la obra se encontraban en el Museo del Prado el día que fui, la tercera se encontraba en la exposición temporal de Guirlandaio, en el Thyssen, la cual también visité y la cuarta forma parte de la colección privada del Palacio Pucci.

Los cuatro cuadros nos cuentan la historia de Nastagio, un joven de Rávena enamorado de una joven que le rechaza.
En el primer cuadro vemos a Nastagio en un pinar, presenciando la persecución de una joven por dos perros y un jinete, Nastagio trata de ayudarla pero al contarle el jinete los hechos, se siente tan identificado que no hace nada. La joven rechazaba al jinete, por lo que este se suicida. Tras morir la joven es enviada al infierno y condenada a ser perseguida continuamente por el jinete, que la alcanzaba, abría su costado y arrojaba su corazón a los perros, esto debía repetirse cada viernes durante tantos años como meses ella le había ignorado.
En el segundo cuadro, todo se repite, reflejando en primer plano la muerte de la mujer y al fondo del cuadro la persecución de la joven, como un episodio fantasmal.
Pero Nastagio decide que puede sacarle provecho a esta historia y en el tercer cuadro invita a cenar a su amada junto a su familia y les cuenta lo que le pasó a la joven por rechazar al jinete. Su amada, al verse reflejada en dicha historia, accede forzosamente a casarse con él por miedo a un destino fatal.
En el cuarto cuadro se nos muestra el banquete nupcial.

Una historia, un tanto machista y por suerte totalmente ficticia, que relata la sumisión de las mujeres ante los hombres en esa época, las cuales debían realizar matrimonios forzados con hombres que no amaban.
La historia nos enseña una moraleja para las mujeres de la época y en este caso concreto, para la esposa de Giannozzo Pucci, ya que se dice que la obra estaba colgada en la cabecera de la cama nupcial o alrededor de las paredes donde se encontraba el arcón que guardaba el ajuar de la novia. Al parecer, para recordarle su inferioridad y obediencia ante su marido, ya que sino podría acabar tan mal como la joven de la historia.

En cuanto a la parte técnica de la obra, realizada en temple sobre tabla, se dice que Boticcelli solo realizó las figuras de mayor calidad, así como el planteamiento de la obra. El resto, incluido el cuarto cuadro al completo, lo realizaron los miembros de su taller.

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