Daniel Palacios González
Afredo Jaar, Santiago de Chile, 1956, comprometido artista de una trayectoria casi intachable, con una obra muy extensa que ha conocido bienales, museos y galerías a escala mundial. Artista comprometido con las problemáticas sociales latentes en nuestros días, lo cual refleja en sus obras, las cuales van más allá de un vacío goce estético, buscan la transmisión de fuertes ideas reivindicativas. Sus obras más difundidas han sido This is not America o el Proyecto Ruanda, sin embargo en la galería Oliva Arauna lo mostrado han sido dos obras distintas, The sound of Silence y Three Women.
The Sound of Silence (2006) se trata de un cubiculo en el que bajo el mayor silencio posible se hace una proyección de un texto (que se presenta ahora por primera vez en castellano) que relata la vida de Kevin Carter, resaltando el detalle de ser ganador de un Premio Pulitzer en 1994 por la imagen de una niña famélica durante la hambruna de Sudán con un buitre a pocos metros de ella. Tras enunciarnos su suicidio se activan una serie de flash que ciegan al espectador, tras lo que presentan la imagen que le dio la fama. Alfredo Jaar sorprende al espectador que posiblemente indignado, al igual que la opinión pública en el momento de la aparición de la foto, haciéndole ver que él es igual de parasito que Kevin Carter, contemplando la fatalidad humana desde el otro lado del objetivo. La otra obra expuesta es la de Three Women (2010), que presenta las fotografías de Aung San Suu kyi (lider del movimiento pro-derechos humanos en Burma), Graçca Machel (abogada derecho infantil y activista social) y Ela Bhatt (pionera en el desarrollo de políticas populares en India). Estas fotografías son de un tamaño muy reducido y se presentan ante una serie de focos que hacen que pese a su pequeño tamaño resalten y sean el centro de atención. Se nos insta a valorar el trabajo de estas mujeres sin ninguna otra interferencia, unas mujeres que no se presentan como grandes iconos, sino como seres humanos, de pequeño tamaño pero que han generado grandes expectativas de cara al cambio social, lo que ha centrado al igual que los focos la mirada internacional en ellas. La obra goza de un discurso firme, pero haciendo alusión a Theodor Adorno en su Teoría Estética: Hoy, todas las obras de arte (incluidas las radicales) tienen un aspecto conservador; su existencia ayuda a consolidar las esferas del espíritu y de la cultura, cuya impotencia real y cuya complicidad con el principio de la desgracia salen sin tapujos a la luz. Y esto es lo que nos puede suceder al toparnos con la obra de Jaar. Recordemos que pese a toda su intencionalidad reivindicativa se haya expuesta en una Galería, y que su precio ha sido, por The Sound of Silence 660.000$ y por cada fotografía de Three Women 40.000$. Lo cual no deja de mostrarnos por lo tanto cierta ambigüedad, aunque es preferible que no entremos en si es ética o no la venta de una obra de arte y aun más si ésta es una obra política y reivindicativa.
Finalizando, más que por su precio, una obra como la de Jaar se la debe etiquetar con un valor por su repercusión. Pues continuando con la alusión previa a Adorno: Solo en la medida en que el espíritu sobrevive y sigue actuando en su figura más avanzada, es posible la oposición al dominio omnímodo de la totalidad social.
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