YAIMA OTAÑO REAL
Alfredo Jaar, artista, arquitecto y cineasta chileno nacido en Santiago de Chile en 1956, es uno de los primeros en pensar que el arte propiamente dicho solo era “ficción” y que probablemente tan solo el 20% estaba aún representado y el resto ni siquiera existía. Quizás, ésta fuera la razón que le llevara a buscar otra manera de hacer “arte”, y lo consiguió mediante la fotografía. El decía, que las imágenes eran poderosas, algo con lo que estoy totalmente de acuerdo.
A pesar de ser un gran artista reconocido por todo el mundo, y de haber ganado números premios, entre ellos, una nominación para un oscar en 2006 con “El sonido del Silencio” ha tenido que luchar contra numerosas críticas, pues en todas sus obras siempre se ven reflejadas realidades africanas, asiáticas y latinoamericanas, todas ellas relacionadas con la pobreza tercermundista, pero es tal la crudeza de muchas de sus imágenes, que lo mas probable ese sea el punto fuerte de sus incesantes críticas .
Pero yo no voy a criticarle por eso, porque además, la imagen en si misma no me impactó, lo que verdaderamente me hizo reflexionar fue la historia que se ocultaba en su interior.
Resulta, que la obra pudo ser mejor conocida por Jaar, que desde mi punto de vista, bien se benefició a costa del fotoperiodista sudamericano Kevin Carter que fue el que realizó la fotografía y el que sufrió en sus carnes todo tipo de polémicas y de críticas al dar a conocer dicha instantánea. Y no es para menos, pues en ella se ve a una niña completamente hambrienta y escuálida que pronto será atacada por un buitre, aunque lo que realmente se estaba criticando,(a lo que yo me añado también) ,no era la fotografía en si , sino la reacción del fotógrafo ante tal escena de horror, que prefirió hacer una gran toma que quedaría para la posterioridad, una fotografía difícil desecharla de nuestros recuerdos, antes de ayudar a una niña indefensa.
Probablemente llegó a pensar que el espectador se inundaría de sensibilidad y de humanidad al dar a conocer una realidad tan cruda que aun es persistente en África. Pero en cambio, consiguió todo lo contrario, los críticos y el público espectador se le echaron encima. Yo por ejemplo, me pregunto ¿Por qué no hizo nada? E incluso llego a pensar como es lógico que quizás su ambición fuera más fuerte que su humanidad. Sin embargo, otra parte de mi piensa que lo que él quería era mostrar lo que estaba ocurriendo en esa parte del mundo para que la gente fuera consciente y reaccionase ante tal desastre. Pero aun siendo así, pienso que esto no es un medio para que justifique el fin.
A Carter lo tachan de ser peor que el buitre que estaba al acecho de la niña, pero ¿Qué me dicen de Alfredo Jaar? En mi opinión creo que es muchísimo mas buitre que Carter y que todos juntos ,porque se aprovechó de la situación, como el mismo dijo en una entrevista: “cuando vi la imagen por primera vez en New Your Time y me quede una hora mirándola no lo podía creer, la encontré extremadamente poderosa, y si encima Carter se suicidó por todas las criticas y todas los horrores que tuvo que vivir , enseguida supe que hay tenía que intervenir yo y contar una historia” ¿pero que historia nueva nos cuenta Jaar si es exactamente la misma que la de Carter? …. El único beneficiado en todo esto fue él que pulió un trabajo que ya estaba trabajado.
Sinceramente no se ni que pensar de la obra, por lo que pongo una balanza de equilibrio, posicionándome en que la imagen es otra de las muchas ventanas que existen para mostrarnos las cosas que no queremos ver, y esta es una de ellas, pero por otra parte pienso que es una forma demasiado fácil para ganar dinero a costa de la miseria del mundo, en cambio, reflexiono de nuevo y vuelvo al mismo punto de partida, y pienso que si no existiera este tipo de imágenes la gente no sabría lo que ocurre.El propio título de la obra me descoloca “El sonido del silencio” y no se exactamente a lo que se refiere con el sonido y a lo que se refiere con el silencio, solo se que es una obra completamente abierta hacia el exportador y que gracias a que la imagen es demasiado poderosa como dice Alfredo Jaar, y es inútil escapar de ella .
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