ALFREDO JAAR
EL SONIDO DEL SILENCIO
EVA OLMO RODRIGUEZ
El artista nos presenta una videoinstalación de 8 minutos, que nos narra la historia de una foto y de su autor Kevin Carter. Jaar nos dice que es una recopilación de sus treinta años de trabajo, la verdad que yo no entendía eso de la recopilación, cuando simplemente nos muestra una conmovedora historia de la hambruna existente en los años 90 en Sudan, historia que podemos trasladar a la actualidad. Pero leyendo una entrevista concedida por el artista, entendí que el autor había estado gestando la obra desde el año 95, pero por motivos técnicos no la había podido desarrollar hasta ahora, a todo esto no hay que olvidar que la formación de Jaar es de arquitectura, de ahí ese magnifico cubo que contiene la pequeña estancia donde se ve el video. El autor intenta una simbiosis entre las nuevas tecnologías y la expresión del arte en sí, ¿porque no utilizar algo que nos es tan cercano como puede ser una proyección, unos focos, un pequeña sala de cine, para contarnos algo que esta a la orden del día?, en la televisión vemos constantemente imágenes terribles como la de la niña y el buitre, pero estamos tan acostumbrados a verlas que no les hacemos ni caso, Jaar intenta que nos acerquemos más a ese horror, metiéndonos en una pequeña habitación oscura, donde no podemos mirar a otro sitio y luego cuando estamos tan centrados en la historia y tan sensibles al texto, nos lanza un flash que casi nos ciega y aparece la imagen, yo sentí con ese flash como si volviera a la realidad, e incluso pensé que quizá me habían hecho una foto con la cara de impresión que debería estar poniendo, tan metida como estaba viendo en el video. El autor cuenta que ese flash es simplemente para que nos sintamos el buitre que acecha a la niña, como si nosotros mismo fuéramos Carter haciendo la fotografía. Otra cosa que me llamo la atención fue la caja por fuera, las decenas de tubos de luz que nos ciegan, y que parecen que presagian la oscuridad de dentro de la sala, como la esperanza y la desolación, como el ying yang, y luego una cruz brillante con leds que te dice si es conveniente entrar o no. En mi opinión es la tecnología al servicio del arte, de como utilizar unos medios técnicos actuales para que recapacitemos sobre algo que muy bien sabemos que pasa, pero que tenemos totalmente asumido, pues nos hace que no podamos mirar a otro lado, aunque creo la intención del autor es buena, en el fondo Jaar sabe que cuando salgamos a la calle y veamos esos maravillosos escaparates que nos encontramos en la calle, nos olvidaremos de la niña y del buitre, pero como merito tiene que ha tenido toda nuestra atención y nuestro corazón durante ocho minutos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario