
Francisco Javier Hidalgo Nula
“The sound of silence” es el nuevo proyecto que el artista, arquitecto y cineasta chileno Alfredo Jaar nos trae a Madrid, después de haberla estrenado en la Galería Lelong en Nueva York, y tras haber pasado por otras exposiciones en otros países. La obra va acompañada de otra pequeña exposición fotográfica llamada “Three women”. En ella se nos muestran las fotografías de tres mujeres que Jaar admira por su labor humanitaria y su lucha política para mejorar las condiciones de sus conciudadanos. El artista ilumina tres pequeñas fotos de cada una de las mujeres con varios focos de luz. No es más que iluminar el gran esfuerzo y mérito que tienen por haber hecho lo que hicieron, a pesar de que el mundo no ha sido capaz de reconocérselo.
En la obra “The sound of silence” Jaar mezcla las tres facetas laborales que la caracterizan. Arquitectura, en el cubo de aluminio iluminado por una de sus caras que se convierte en la zona de exposición cineasta. En este caso podríamos decir que se trata de un documental en su mayoría compuesto de texto. La faceta artística destaca cuando con un potente flash de luz ciega nuestras miradas y nos pone frente a la famosa fotografía que tomó el reportero gráfico sudafricano Kevin Carter, a quien va dirigida toda la exposición. Es por lo tanto una obra escultórica, cineasta y artística. Podemos detenernos en revisar la biografía del fotógrafo, pero pienso que caeríamos en el erro de no contemplar con claridad lo que se nos quiere mostrar. El momento más impactante para mí, fue cuando ese flash cegó por un momento mis ojos. Me hizo sentir el “malo” de la escena, el buitre espantado. Pienso que Alfredo Jaar quiere ensalzar un momento de la vida de este fotógrafo, y no toda su vida; me explico. Al entrar en la galería, la chica de la entrada me explicó que Jaar insistía mucho en que se esperase a que la luz estuviera verde para entrar. Pienso que es un método de calmar la mente del espectador. Carter esperó 20 minutos a que el buitre abriera las alas para lanzarse sobre la niña. Jaar espera 7 para que nos convirtamos en buitres despistados y “fotografiarnos” despistados y asustarnos. Creo que el éxito de la obra radica en ese gran flashazo, que sin embargo no nos hará cambiar de forma de vida. El buitre seguiría volando, y seguro que no pensó en enmendar su error y no volver a intentar despedazar a un humano. Y suena gracioso porque nosotros seguiremos consumiendo y poco será lo que hagamos para ayudar a esta realidad tercermundista, tan cerca de nosotros, que cada día acechamos y que no somos capaces de combatir.
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