Sandra Ramos Vera
Nos encontramos ante la “historia de Nastagio” expuesta desde el punto de vista de Boticelli, que junto a sus ayudantes pintó cuatro tablas en las que se representa la aventura del joven Nastagio. La historia original aparece en la octava novela de la quinta jornada del Decamerón de Giovanni Boccaccio: “El infiernno de los amantes crueles”. El conjunto de pinturas fue encargado por el mercader Antonio Pucci en 1483 como regalo de bodas para su hijo. No se sabe con exactitud si se utilizaron para decorar el cabecero de una cama nupcial o para revestir los cuatro frentes de un arcón de boda.
En la primera pintura aparece Nastagio adentrándose en un bosque al que le habían llevado sus amigos para que olvidase a su amada(Paola Traversari), la cuál lo había rechazado recientemente. En él presencia la aparición fantasmal de una joven desnuda que está siendo atacada por un mastín mientras un caballero la persigue. Nastagio intenta salvarla pero el caballero lo aparta y le explica los motivos de la persecución. Le cuenta una historia de desamor similar a la suya, en la que es rechazado por una mujer y como consecuencia se suicida; la amada como castigo a su indiferencia, es perseguida todos los viernes por el caballero.
En el segundo panel se representa la muerte de la joven, que se encuentra tirada en el suelo mientras el caballero le saca las tripas y se las ofrece a los animales. Tras la matanza, la mujer se levanta y se vuelve a repetir la misma escena.
En la tercera imagen podemos ver un banquete organizado por Nastagio, que tras escuchar la historia del caballero y presenciar las horribles escenas de la persecución y muerte de la joven, llega a la conclusión de que la única forma de ser aceptado por su amada es que ésta presencie lo mismo que él, de tal modo que se sienta identificada con la mujer y acepte a Nastagio por miedo a que le pase lo mismo que a ella. Finalmente, el plan da resultado y Paola se entrega a Nastagio.
La cuarta y última pintura nos muestra el final feliz de la historia, en el que todos celebran la boda de Nastagio y Paola con un gran banquete.
Se puede decir que la obra en su conjunto tiene un carácter moralizante, pretendiendo que las mujeres de la época, al obsevarla, fuesen más sumisas con los hombres por temor a recibir un castigo tan cruel como el de las pinturas. Los cuadros son como viñetas de cómic que nos van enseñando la evolución de la historia, recurso algo desfasado en el Quattrocento, pero que Boticelli vio oportuno para crear esta obra. Al tener esta estructura narrativa, lo apropiado sería que las cuatro partes estuviesen en la misma sala para poder interiorizar el mensaje, pero desgraciadamente esto no es así; de las tres primeras partes pertenecientes al Museo del Prado, solo dos se encuentran actualemtne en éste, concretamente en la sala 49 de la segunda planta. El tercero ha sido cedido temporalemente y el cuarto forma parte de una colección particular. El observador que va al museo, encuentra una obra a medias, que puede completar leyendo las placas informativas que están junto a los cuadros, pero que nunca podrá contemplarla en conjunto si no es mediante reproducciones de la misma.
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