En estas cuatro magnificas pinturas de Sandro Botticelli está narrada una historia del famoso libro de Boccaccio, el Decamerón. Las primeras tres pinturas pertenecen al Museo del Prado, pero la tercera actualmente esta prestada a una exposición en el Thyssen y la cuarta está en una colección privada en Suiza. La historia es la de Nastagio degli Onesti y está tomada de la octava novela de la quinta jornada. Esta novela cuenta la historia del amor no correspondido de Nastagio degli Onesti hacia la hija de una familia importante de Ravena, los Traversari. Nastagio al estar enamorado de ella le ofrece todo lo que puede para satisfacerla, pero ella se conforma con ser cruel con el y negarse a todas sus propuestas. Los amigos de Nastagio deciden ayudarlo diciéndole que se vaya lejos para olvidarse de ella, entonces él les hace caso y se cambia de ciudad. Un día camina hacia el bosque y se encuentra con una situación muy peculiar: Una mujer que huye desnuda de un hombre a caballo y sus dos mastines que imposibilitan todos sus esfuerzos de fuga. Nastagio, sorprendido por la situación, intenta ayudar a la mujer pero el caballero lo detiene y le dice que ella está sufriendo lo que se merece por haber sido tan cruel con el. El hombre a caballo le dice que solía estar enamorado de esa mujer, pero que ella no le hacia caso y se reía de su amor, por lo cual lo “obligó” a suicidarse ya que el solo quería estar con ella. Cuando se suicido ella no fue a su funeral y se sintió alegre y aliviada de que estuviera muerto. Por esa crueldad fue condenada a vivir un infierno, cada viernes, durante tantos meses como meses había estado siendo cruel con el. Al final de cada persecución, el caballero la alcanzaba y abría su espalda para arrojar su corazón a los perros los cuales tenían un festín con el. Entonces Nastagio aprovechó la situación y llevo a la hija de los Traversari a ese lugar, el próximo viernes para que viera a la mujer, y para que se diera cuenta que si seguía siendo cruel, le iba a pasar lo mismo. Efectivamente la hija se dio cuenta y aceptó a casarse con el.
Lo que quiere sacar Botticelli de estas pinturas es una crítica a las mujeres de su época y las mujeres en general, que aparentemente son crueles con los hombres enamorados. Esta idea se ve reflejada en el final de la historia de Boccaccio cuando hace alusión a las mujeres de Ravena. El texto dice que a partir de la historia de Nastagio las mujeres fueron menos crueles con los hombres y aprendieron a ser más dóciles y a darles a los hombres lo que deseaban.
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