Marta Agea Herradón.
Kevin. Kevin Carter. Este es el hombre que alcanzó la fama a través de una imagen en la que se ve a una niña africana que iba a hacer acechada por un buitre y es el personaje principal de la obra del autor chileno Alfredo Jaar. Hay que decir también que la obra de Jaar también está compuesta por tres fotografías microscópicas de tres mujeres, Graça Machel, Ela Bahtt y Aung San Suu Kry a los que el artista peruano trata de dotarlos de la importancia que merecen por la historia de estas tres mujeres. Pero de esa parte no tengo nada que decir. Sin embargo, lo que si me sorprendió, y no para bien precisamente, fue su segunda parte de la obra, la que se ha mencionado antes, la videoinstalación de ocho minutos en la que se presenta la vida de Kevin Carter.
La verdad, si la intención de Jaar era denunciar la situación del tercer mundo, lo ha hecho, en mi opinión, de la peor manera posible, y es que no se puede hacer una exposición con ese fin basándote en la vida de un autor que, movido por las ansias de fama y reconocimiento, prefirió sacar la famosa foto de la niña y el buitre en vez de ayudar a la niña, y vendernos la imagen de este personaje como un sufridor que tuvo que hacer el enorme esfuerzo de dejar que un buitre se comiese a una cría muerta de hambre solo por el arte ya que en vez centrar tu atención en ese mensaje de “ayudemos a las personas del tercer mundo” se centra en el fotógrafo y en su biografía, teniendo como punto central el debate de la famosa foto por la que Carter gana el premio Pulitzer. Hay que destacar también que ha habido muchos debates sobre si la niña en realidad iba a ser devorada por el buitre, o simplemente esta estaba defecando y el buitre se poso detrás. Aún así, la versión que nos da Jaar en el video es la primera.
También es verdad que, y ahora viene lo positivo de la obra, el escenario en el que se encuentra la videoinstalación, que se trata simplemente de una enorme caja negra, nos da una sensación de aislamiento que rompe con nuestra rutina, para adentrarnos en un mundo ajeno, al que no pertenecemos.
Pero, y volvemos con lo malo, algo que quiero destacar es la foto que se nos saca en los últimos minutos del video, ya no porque no estoy de acuerdo con la idea que nos quiere dar a entender, la de que el buitre somos en realidad nosotros (ya que nosotros no dejamos morir a una niña por hacer una foto), si no por que no se puede sacar una foto a los espectadores sin consentimiento de estos, ya que lo mínimo que se tiene que hacer es avisar de que van a ser fotografiados.
Pero aunque la obra no me haya entusiasmado, también he de decir que es una obra curiosa y que la intención de la obra era bastante buena. La obra quiere revindicar la situación de países subdesarrollados y hacernos ver la otra verdad que se esconde, la que nosotros no podemos ver, la que una gran parte del mundo vive mientras nosotros somos los privilegiados que la ignoramos, pero Jaar no ha transmitido bien ese mensaje, ya que mucha gente cuando ha acabado el video, sigue con sus vidas normales, como si nada hubiese pasado.
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