martes, 9 de noviembre de 2010

Una obra maestra desagradable

Dolores Cairoli

La vida del fotógrafo Kevin Carter pasó por muchos altibajos. Estaba estudiando farmacia cuando fue reclutado para el ejército que tanto odiaba y que dejó sin permiso en 1980. Al dejar el ejército consiguió trabajo de DJ. Intentó suicidarse, pero fallo. Volvió al ejército. Fue herido. Sobrevivió. Encontró trabajo en una tienda de cámaras y se inició en la fotografía. En éste punto, su vida comenzó a tener algo de sentido, y es en éste punto, donde comienza el problema de su famosa fotografía. En 1993 viajó a Sudáfrica para fotografiar los desastres de la gran hambruna. El 80 % de la población carecía de comida y bebida. Kevin Carter se dirigió a capo abierto y fue ahí donde encontró a la niña siendo perseguida por el buitre. Pasaron 15 minutos hasta que espantó al buitre… Mientras la niña sufría, el esperaba para tener un buen ángulo para la foto. El 26 de mayo de 1993 publicaron su foto y todos escribieron de la niña, la gran pregunta fue: ¿Por qué no ayudó a la niña? A lo que el se excusaba diciendo que el era otro buitre esperando a su presa. Al recibir un premio se suicida. Todas las ganancias de la foto que pertenece a Bill Gates fueron para su hermana, Megan Patricia Carter.

Esta foto, después de la muerte de Kevin Carter, sirvió de publicidad para otros países para darles a entender que la situación en el tercer mundo no es muy buena y que no todo lo que pasa se cuenta en los periódicos. Es esa la principal función de la exposición de la galería oliva arauna de Alfredo Jaar. The Sound of Silence, pretende contar la historia de la fotografía para que nosotros tomemos nuestra propia conclusión de su historia: ¿Se suicido por la culpabilidad o para que su fotografía tuviera más marketing? ¿Por qué no ayudó a la niña? ¿Esta foto va a cambiar tanto a las personas para que ayuden a los niños desfavorecidos del tercer mundo? Yo creo que Alfredo Jaar hizo su contribución con esta exposición y quiere que nosotros hagamos la nuestra intentando ayudar a las personas del tercer mundo que viven mil veces peores que nosotros. Creo que en vez de preocuparnos por los problemas no tan graves del el primer mundo deberíamos preocuparnos por las personas mas necesitadas y que con lo que nosotros tenemos estarían encantadas.

Jaar es un gran artista que “deja marca” y hace que sus exposiciones se queden grabadas en nuestras mentes para siempre. Tal vez con un poco de culpabilidad por no hacer nada para ayudar, pero muchas personas que vieron la obra de este hombre salieron tan afectadas que hicieron su contribución con los más necesitados.

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