“Sí, cariño, como desees”
Julia Natalia Torres
La serie “Historia de Nastagio Degli Onesti”, atribuida, al menos en parte, a un Botticelli con tintes flamencos, ilustra la historia de este Nastagio, narrada por Boccaccio en, la quinta jornada del Decamerón (en la que se hacen descripciones contundentes de “tipos” sociales), y que trata de cómo un joven, en su huida del amor no correspondido, se encuentra en el camino, una salvación, castradora, a su pena, pues esta imagen fantasmal que se nos describe en primer cuadro le ayudará a conseguir el “amor” de la dama pretendida, dando así una imagen de Nastagio inquisidora, retrograda y maleante. Podemos encontrar dos de los cuatro cuadros en el Museo del Prado, el tercero cedido al Thyssen, y el último y de menor calidad y valor, forma parte de una colección privada en Suiza.
Una de las cuestiones que más llamo mi atención fue como estas spallieras, obra menor (a los ojos de Botticelli), es aun hoy en día una obra marginal, quizás no por el motivo por el cual carecía de importancia para su “autor”, pues lo más seguro es que apenas esté esbozada por este, sino porque el tema que trata es, cuanto menos, escabroso. La obra, gracias a su trama, esta inversa en un descarado machismo, reflejado en la manipulación, a base de miedo, el sometimiento ante la violencia, sumisión ante el horror, la fobia y la fatiga, que al mismo tiempo se jacta de moralizante y didáctico.
Esta obra está, como todas en el renacimiento, bañada en religión y por lo tanto en miedo. De hecho podemos encontrar varias similitudes con “El infierno” de Dante, al ver a la pareja, condenada, corriendo eternamente, la mujer; desnuda y los perros que la dan caza.
Es curioso, en referencia al contenido narrativo de la obra, el que sea la mujer la que se lleva la peor parte, pues, aunque él, está condenado a perseguir a su amor y arrancarla el corazón, es a ella a la que matan cada viernes, debido al suicidio de su NO amado.
En cuanto a la técnica, se nota que el uso del color varía incluso en una misma obra, y los paralelismos del bosque con la arquitectura podrían no ser nada descabellado, es curioso, además, que los paisajes varíen en cada cuadro, cuando supuestamente las escenas se desarrollan en el mismo escenario, esto es sin duda otra muestra de que la obra fue realizada por varios autores. Por otro lado el ciclo que se muestra parece ser extrapolable a la realidad, pues, Nastagio utiliza la historia de los fantasmas y curiosamente esta serie, es un regalo nupcial de un padre a un hijo, cuya familia aparece representada en la obra, simbolizando su “victoria”.
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