El anónimo Bansky famoso graffitero británico nació en Yate, localidad cercana a la ciudad de Bristol, en el año 1974. Hijo de un técnico de fotocopias, entró a trabajar como carnicero. El boom del aerosol de finales de los años 80 le introdujo en el mundo del graffiti. Una exposición que realizó en la capital británica le llevó a la fama y comenzó a expandir su arte por muchos paises del mundo.Su obra está basada en una feroz crítica hacia el capitalismo. Destaca por obras como La Gioconda armada, dos policías británicos besándose, policías orinando, etc, pero sin duda sus tres obras más críticas y más valoradas por el colectivo, son las realizadas en agosto del año 2005 en el muro de Cisjordania, construido por el Estado israelita. En ellas se representa una abertura del muro y unas playas al otro lado. Esta obra ha llegado a convertirse en un símbolo de libertad.
Bansky siempre ha sido y va a estar condenado a ser, un artista cubierto de polémica, un artista en el marco de la ilegalidad. Hablando de Bansky nos introducimos de lleno, en el polémico debate de si el graffiti debe, o no, considerarse un arte.
Si tú preguntas a un ciudadano si el graffiti es un arte, la respuesta de la gran mayoría es inmediata: - por supuesto que no lo es-, -es mero vandalismo-, -es suciedad en las calles- o, -está en el marco de lo ilegal-. Pero bien ¿y si a una persona le dijéramos que un graffiti de Bansky en la exposición de Londres se vendió por 50.400 libras? Quizá su opinión no cambiara, pero la gran mayoría de la población miraría esa obra de un modo muy distinto al que la miraba antes.
El graffiti se ve enfrentado al mundo de la justicia. Es un arte que rompe con la estética de la ciudad tal como la quieren sus habitantes y por tanto es perseguido. Muchos artistas del graffiti realizan firmas con sus "motes" con letras bidimensionales y esto ensucia el mundo del graffiti, pero como en todo campo del arte se debe respetar tanto a los grandes artistas como a los principiantes o inexpertos. El problema del graffiti es su nombre "graffiti" suena a sucio, no a arte. Ha sido ensuciado por los políticos y los medios de comunicación. Si alguien presentara una obra con un spray en una exposición diciendo que lo ha hecho por un nuevo método X, seguramente sería bien visto por el arte contemporáneo. El graffiti para ser respetado por todo el mundo como un arte más debe hacerse legal. Muchas galerías aceptarían esto con gusto y muchos compradores pagarían importantes cantidades por obras de graffiti, puesto que es un arte que llama a los sentidos.

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