martes, 9 de noviembre de 2010

EL SONIDO DEL SILENCIO

Por Marta Sánchez-Puebla Flores

“The sound of silence” es una obra creada por Alfredo Jaar (artista chileno) que se expone en la galería Oliva Arauna. La obra, que originariamente se presentaba con el texto en ingles, se trata de una videoinstalación de ocho minutos en la que se nos habla del fotógrafo Kevin Carter y su más polémica foto de la niña tercermundista que es acechada por un buitre. La instalación ha sido creada específicamente para guiarnos de la manera que Jaar tiene planeada. Esta obra esta complementada por otra obra del mismo autor “Three women” en la que se nos muestran pequeños retratos sobre tres mujeres (Graça Machel, Ela Bahtt y Aung San Suu Kyi) con un gran reconocimiento por sus actuaciones en la sociedad.

En la obra, Jaar, no nos habla de sí mismo, sino que mediante un texto nos expone la vida de Kevin Carter que presencio la hambruna en Sudan en 1993 y nos muestra además, la polémica fotografía que tomó Carter a la pobre niña, a la cual, en vez de ayudar, prácticamente dejo que muriera (aunque esto es algo que no sabemos con certeza). La apariencia que nos da Carter con su acción, es que su único objetivo era lucrarse a partir de una imagen tan morbosa (es más, mas tarde la vendió a la prensa). Kevin Carter demuestra tener una actitud despreciable donde las haya, a pesar de los intentos de Jaar por ponerlo como una víctima que termina suicidándose.

El hecho de que Alfredo Jaar utilice como “obra de arte” la vida de otra persona que tuvo tanta polémica a su alrededor no me parece lo más correcto si la intención del autor es reivindicar políticamente la situación que se sufre en países tercermundistas, al igual que tampoco me pareció demasiado acertado el sentido que quiere dar a la obra de “burbuja” de nuestro día a día, pues no considero que sea un tema tan aislado de lo que se denominan “países ricos”. Está claro que hay una fuerte intención por parte del autor de hacernos reflexionar a través del arte, a través de esa fotografía que se nos muestra y en la cual unos instantes antes somos nosotros mismos fotografiados haciendo el papel de buitres que acechan. También quedan patentes los intentos de Jaar (aunque en algunos casos queden solo como intentos) de que no nos quedemos indiferentes ante esta situación que nos muestra y aportemos nuestro granito de arena, pero creo, que primero hay que aprender a interpretar el mundo antes de poder cambiarlo.

Aun así, no fue nada de esto lo que paso por mi mente al salir de la galería. Lo único que paso por mi mente fue, que si la labor de un periodista como Carter era dejar que una niña posiblemente muriera… ¿Qué labor les quedaría a los asesinos a sueldo?

1 comentario:

  1. super básico tu análisis a esta obra. deberías informarte un poco antes de escribir semejante mierda.
    saludos.

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