lunes, 15 de noviembre de 2010

Nastagio degli Onesti y su Historia

Sandra Gómez Moreno


Nastagio degli Onesti era un joven enamorado de una muchacha de una casta superior a la suya, pero ésta le rechazaba. Nastagio, desesperado, y por consejo de sus amigos, decide acudir al bosque a reflexionar. Allí se encuentra con una extraña y macabra escena: una mujer desnuda es perseguida por un hombre a caballo. Cuando por fin el hombre logra capturarla, la mata, le arranca el corazón y se lo da de comer a los perros. Nastagio queda asustado, y el hombre del caballo le explica la razón de todo aquello. Tanto él como la dama desnuda habían sido condenados, pues él siempre había pretendido a la mujer, mas ella siempre le rechazó. Él, hundido en la desesperación, se suicida y ella permanece impasible ante este hecho, por lo que ambos son castigados a repetir esta escena cada viernes. Tras escuchar esto Nastagio vuelve a su hogar con una idea en la cabeza: decide organizar una cena en esa zona del bosque, para que así su amada pueda ver la escena. Las familias quedan anonadadas ante la escena del caballero matando a la mujer y sobre todo, tras escuchar el por qué de aquello. Así, cuando después de ver esto Nastagio le volvió a pedir matrimonio a su amada, ésta no dudó en aceptar, pues temía que pudiera pasarle como a la dama condenada.

Esta historia se encuentra en la octava novella de la quinta jornada del Decameron de Boccaccio, y es representada por Sandro Boticelli en una serie de 4 cuadros. En los tres primeros se narran varias escenas a la vez. El más característico de esto, para mí, es el segundo cuadro, donde vemos por un lado al caballero arrancándole el corazón a la mujer, por otro, en la esquina derecha, a los perros devorando ya el corazón, y mientras, en el lado izquierdo, a Nastagio asustado. Si observamos al fondo de la imagen encontramos de nuevo la persecución, representando la continúa repetición de este hecho.

Estas obras fueron encargadas en 1483 por Antonio Pucci como regalo por el matrimonio de su hijo Giannozzo con Lucrezia Bini. Se trata de espallieras colocadas en las paredes de la habitación del matrimonio. Por el tema que trata y por su ubicación original se puede entender que fueron usadas para adoctrinar a la joven Lucrezia, una forma machista de enseñarle a ser una buena esposa, a hacer caso al marido y hacerla ver las consecuencias que puede acarrear el no hacerlo. Estaban colocadas alrededor de la estancia, lo que hacía que Lucrezia pudiera verlos cada día al despertar o al irse a dormir.


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