Después de contemplar la obra de Alfredo Jaar en el galería de Oliva Arauna que por primera vez visita España y está traducida al castellano, nos encontramos que la obra consta de dos partes, las dos igual de importantes pero que nos transmiten cosas diferentes, en la primera sala hay tres fotos minúsculas que están enfocadas con grandes focos que le dan una gran luminosidad, a lo cual el artista quiere dar luminosidad con respecto a la gran importancia de estas personas sin importan en absoluto lo hermosa o grande que sea esta fotografía.
La segunda sala consta de un video, para mí lo más impactante, que cuanta la vida de Kevin Carter, un fotoperiodista sudafricano que presencio la hambruna de Sudan en 1993. Pero lo más impactante de todo esta, es que a este señor se le recuerda por haber realizado una foto de una niña que intentaba acercarse al campamento de alimentación con las pocas fuerzas que le quedaban, pero que está a punto de ser devorada por un buitre y este señor, por llamarlo de alguna manera, empezó a fotografiar lo que estaba sucediendo, en vez de ayudarla, pero aun hay mas, a su vuelta del tercer mundo vendió las fotos al New York Times, es decir, que encima de que no ayudo a la niña, coge y se lucra de esas fotografías.
Este señor años más tarde se suicido porque no soportaba todo lo que había visto o quizás porque su consciencia lo de dejaba dormir por las noches, pero esto nunca lo sabremos igual que no sabremos nunca lo que finalmente le paso a la niña.
Esta exposición lo que pretende es sacarnos de nuestra ‘burbuja’ y mostrarnos la realidad de los países más pobres, perfecto. Pero alguna ves en mi vida he oído que todos tenemos que aportar nuestro granito de arena y si Kevin Carter hubiese puesto el suyo y hubiese ayudado a la niña, en vez de ser un buitre mas, hubiese puesto su granito de arena, si vale, no nos hubiese informado, pero sinceramente mejor que se lo hubiera ahorrado, porque no me hace falte ver a una niña a punto de ser comida por una buitre para saber que vivimos en una mundo egoísta y totalmente desigual.
Además no me hace falta irme a Sudan para ver esta realidad tan cruel, puedo doblar la esquina o montarme en el metro y ver todos los días a gente pidiendo dinero, habiendo detrás de la pobreza mucho mas como personas que no les importan los demás porque están forrados de dinero, a ellos se les debería enseñar estas fotos, no a mí que tengo los pies en el suelo.
En cuanto a la obra, me parece que no es una obra artística sino una obra informativa que pretenden transmitirnos pena y con la pena se va a muy pocos lados, en el mundo actual nadie regala nada y tienes que valerte por ti mismo, aun así querido señor Jaar muchas gracias, pero no me ha enseñado nada que no supiera antes.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario