Un potente foco de luz irradia en nosotros cuando entramos en la exposición dejando atrás la oscura tarde de invierno de la ciudad. Este contraste que nos hace ver las cosas de un modo completamente distinto ya compone la esencia misma de esta exposición. El completo silencio de la sala oscura donde encontramos proyectado el video es la antítesis al ruido exterior de la calle.
¿Cual podríamos decir que es entonces la finalidad que Alfredo Jaar pretende de esta exposición? La finalidad es transportarnos a una realidad completamente diferente a la exterior que estábamos viviendo en la calle. Esta evasión la consigue mediante la distribución y orientación de los objetos de un modo preciso.
Al entrar encontramos las pequeñísimas fotografías de Aung San Suu Kyi, Graça Machel y Ela Bhatt grandes mujeres que trabajaron por los derechos y el desarrollo del 3º mundo. La grandeza de estas tres mujeres a pesar de ser pequeñas fotografías, tamaño “carné”, se ve intensificada por el número de cámaras y focos que están dirigidos hacia ellas.
Jaar con esta disposición tan innovadora pretende hacernos entender que pequeñas mujeres, que forman parte de los miles de millones de seres humanos, pueden realizar acciones que deberían ser el foco de atención y de admiración de todos los ojos.
Jaar con esta disposición tan innovadora pretende hacernos entender que pequeñas mujeres, que forman parte de los miles de millones de seres humanos, pueden realizar acciones que deberían ser el foco de atención y de admiración de todos los ojos. El trabajo principal de Alfredo Jaar lo encontramos al final de la exposición. “Sound of Silence” es una videorreproducción de 8 minutos en una sala oscura y en silencio en la que se nos narra la vida del periodista Kevin Carter y la polémica sobre la fotografía de la niña acechada por el buitre con la que ganó el premio Pulitzer. En los últimos minutos del video un flash nos sorprende deslumbrándonos y cuando recuperamos la vista, la escalofriante fotografía se nos presenta sin dejar a nadie indiferente.
Al trabajo de Jaar se le pueden aplicar algunas críticas.
Es cierto que es un trabajo que se sirve de otras obras de arte ajenas a él y de una biografía de un personaje que por su trabajo y su suicidio da mucho de si.
Sin embargo no debemos medir esta obra de arte como una fuente de creatividad completa. Si examinamos el trabajo de Alfredo Jaar a lo largo de su carrera, podemos darnos cuenta del carácter político y reivindicativo de obras como “This is not America”. Si de algo estamos seguros es de que nadie queda indiferente al ver la obra de Jaar. Con “Sound of Silence” Jaar busca llamar la atención de la sociedad, que aunque sea por un segundo después de verla siente que hay algo fuera del país, algo que no funciona bien.

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