
Por Elena González-Moral Ruiz
Así comenzaba un artículo de prensa de El País, en el que se hablaba de una pintada supuestamente realizada por el famoso graffitero inglés. Dicha pintada mostraba a un paseante que observaba un cuadro enmarcado, pero vacío. Finalmente, y a pesar de que no se sabía muy bien si el grafiti pertenecía a Banksy, el ayuntamiento decidió no cubrirlo y conservarlo en su pared original, saltándose la normativa que prohíbe las pintadas. Ofendidos por esta distinción, los graffitero de San Sebastián sabotearon la obra y finalmente, provocaron que el Consistorio mandara cubrir de nuevo la pared con pintura blanca, dibujando un simple marco sobre ella para recordar que allí estuvo lo que se ha considerado una obra del artista inglés.
Centrándonos en la figura de este graffitero, se observa una rutina repetida una y otra vez. Sus obras mezclan imagen con palabras, pinta sobre plantilla y los escenarios varían, desde las clásicas paredes, hasta la secuencia de apertura de los Simpson, pasando por museos en los que entraba disfrazados para colgar sus obras de manera clandestina.
En cuanto a la temática, casi siempre es la misma, la crítica. Crítica a la guerra, al sistema, en general, al mundo en el que vivimos. Es famosa la imagen de la Mona Lisa apoyándose un arma en el hombro, o el de una criada que levanta la pintura de la pared a modo de tela y descubre los ladrillos, para tirar la suciedad que lleva en el recogedor que sostiene. Son usados con frecuencia las ratas, los niños y los soldados. Es famosa también la imagen del ratón de Disney, Mickey Mouse, y el payaso de McDonalds llevando entre ellos de la mano a una niña esquelética, muriéndose de hambre.
No obstante, Banksy ha sido también muy criticado. En 2004, el colectivo Space Hijackers denunció la hipocresía de los mensajes anticapitalistas del artista, que, sin embargo, trabaja para grandes empresas; así como pintar protestas anti-sistema en barrios donde sus habitantes no las comparten. Y por supuesto, de boca de Peter Gibson y de Diane Shakespeare, están los que consideran el arte callejero de Banksy como mero vandalismo. ¿Pero puede ser considerado así el grafiti?
Desde siempre se ha considerado así al comúnmente llamado arte urbano, los grafitis se cubren y las pintadas se prohíben, y sin embargo, se pueden encontrar plasmados en las paredes dibujos que, sobre papel, lienzo o cualquier otro medio, serían criticadas, alabadas o desprestigiadas, pero nunca destruidas.
Y aunque la posición general sea considerar el grafiti como vandalismo, finalmente parece ser que el ayuntamiento de San Sebastián se ha decidido a considerar a Banksy como un artista y a sus obras, como arte.
Centrándonos en la figura de este graffitero, se observa una rutina repetida una y otra vez. Sus obras mezclan imagen con palabras, pinta sobre plantilla y los escenarios varían, desde las clásicas paredes, hasta la secuencia de apertura de los Simpson, pasando por museos en los que entraba disfrazados para colgar sus obras de manera clandestina.
En cuanto a la temática, casi siempre es la misma, la crítica. Crítica a la guerra, al sistema, en general, al mundo en el que vivimos. Es famosa la imagen de la Mona Lisa apoyándose un arma en el hombro, o el de una criada que levanta la pintura de la pared a modo de tela y descubre los ladrillos, para tirar la suciedad que lleva en el recogedor que sostiene. Son usados con frecuencia las ratas, los niños y los soldados. Es famosa también la imagen del ratón de Disney, Mickey Mouse, y el payaso de McDonalds llevando entre ellos de la mano a una niña esquelética, muriéndose de hambre.
No obstante, Banksy ha sido también muy criticado. En 2004, el colectivo Space Hijackers denunció la hipocresía de los mensajes anticapitalistas del artista, que, sin embargo, trabaja para grandes empresas; así como pintar protestas anti-sistema en barrios donde sus habitantes no las comparten. Y por supuesto, de boca de Peter Gibson y de Diane Shakespeare, están los que consideran el arte callejero de Banksy como mero vandalismo. ¿Pero puede ser considerado así el grafiti?
Desde siempre se ha considerado así al comúnmente llamado arte urbano, los grafitis se cubren y las pintadas se prohíben, y sin embargo, se pueden encontrar plasmados en las paredes dibujos que, sobre papel, lienzo o cualquier otro medio, serían criticadas, alabadas o desprestigiadas, pero nunca destruidas.
Y aunque la posición general sea considerar el grafiti como vandalismo, finalmente parece ser que el ayuntamiento de San Sebastián se ha decidido a considerar a Banksy como un artista y a sus obras, como arte.
Muy buen articulo,como siempre la doble moral de los ayuntamientos e instituciones!! saludos!
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