
Creo que es una palabra que refleja a la perfección la historia de Nastagio Degli Onesti, ya que persuade a la mujer a acabar con ese hombre a quien no ama. Os preguntareis por qué hablo de una persuasión, pero si uno lee la historia se dará cuenta que Nastagio (el personaje principal) manipula las creencias de su amada para que acabe entre sus brazos. Incluso es la mujer tratada como la causante del pecado, al igual que Eva va desnuda y sufre un castigo llevando al hombre a su mismo destino.
Estas obras fueron un regalo de Antonio Pucci como regalo de bodas para su hijo y en especial para la esposa de este último. Sinceramente, cuando oigo esto, me viene a la cabeza la canción del padrino y a un hombre diciendo algo como: “Voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar”. Es en este momento cuando siento un tremendo horror por la violenta situación que debía vivir la mujer que tuviera estos cuadros en su alcoba.
Un tema del que no me puedo librar de hablar es la fe, la cual está impregnada en toda la obra. Se puede ver una gran influencia en la historia de toda la filosofía cristiana de la época, ya que tratan las ideas del cielo y del infierno. Siendo el infierno el lugar donde se condena eternamente por los pecados cometidos en vida, como puede verse claramente en los dos primeros cuadros, y el cielo el que vendrá después de acatar todas las leyes que la iglesia manifestaba como ciertas. Siendo las buenas acciones recompensadas en la muerte.
Observando los cuadros no sé si compadecerme por el caballero que se ve obligado a matar a su amada cada viernes o la mujer que por miedo a acabar en el infierno se ve obligada a convivir con el hombre que la pone entre la espada y la pared, ambas son horribles.
Reconozco que tengo una cierta controversia a la hora de observarlos, ya que por una parte me dejo llevar por la belleza de algunos detalles del cuadro, como es el caballo blanco (siendo en la historia de El Decamerón de color negro) o en el extraño modo de representar las escenas dándoles un gran dinamismo. Pero por otra parte hay tanta crueldad que incluso en la actualidad llegan a impactar. Además, es curioso a pesar de verlo no sabes si te atrae más los colores o esa elegancia de plasmar el dolor y el sufrimiento.
Además no logro entender como en la obra de Boccaccio te presentan las escenas de las apariciones en un mismo lugar mientras que en las obras de Boticcelli los paisajes cambian, a excepción del bosque.
Carmen Lovelle Moraleda
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