martes, 2 de noviembre de 2010

Reflejos de una sociedad- Laura Cámara Alonso

Este ciclo traslada a la pintura el famoso cuento de Bocaccio sobre Nastagio degli Onesti. Cuenta la historia de Nastagio de Rávena, que se sirvió de un acontecimiento terrible para que la mujer amada aceptase casarse con él. Después de haber sido rechazado por la dama que adoraba, Nastagio presenció una aparición en el bosque mientras meditaba. Dicha aparición consistía en que un caballero perseguía a una mujer desnuda hasta alcanzarla y darle muerte. Nuestro protagonista aprovecha entonces para celebrar una cena en ese mismo lugar del bosque. Al presenciar la brutal escena, la muchacha que había rechazado a Nastagio accede a casarse con él.

La historia narrada en las pinturas pertenece a la octava novella de la quinta jornada del Decamerón de Bocaccio. Su propósito al escribir el Decamerón no es otro sino el de describir la sociedad de su tiempo a través de una serie de cuentos enmarcados dentro de otro cuento. De esta forma, se nos exponen diferentes historias, desde la del hombre más virtuoso hasta la del hombre más ruin, narrándose entre medias las de diferentes personalidades. Por tanto, no debemos tomar el cuento de Nastagio como un ejemplo de la misoginia del autor (misoginia que, dada la época, es muy probable que existiera), ya que si leyésemos el cuento en el que Bocaccio describe al más maravilloso de los hombres, pensaríamos sin duda que era un hombre muy avanzado para la época. Debemos tomarlo como un ejemplo del pensamiento, machista sin duda, de la época, que es al fin y al cabo lo que el autor quiere reflejar.

A mi juicio, lo más llamativo de las pinturas es la representación del miedo, del dolor y del sufrimiento.
El miedo, encarnado en la mujer perseguida, en la joven que rechaza a Nastagio y en el propio Nastagio, es el motor de toda la acción. Es el miedo lo que hace que se produzca la boda entre los dos jóvenes, objetivo del protagonista. El dolor también es una parte importante en la historia; es el dolor que sintió el caballero al ser rechazado por la mujer que amaba, el cual es el mismo que sintió Nastagio al pasar por una situación igual.
Pero, sin duda, el sufrimiento reina sobre los demás sentimientos, especialmente en la escena de la persecución. La mujer sufre al ser perseguida, pero el caballero también sufre al perseguir a la que fue su amada. La persecución, el alcance y finalmente la muerte también es un castigo para el caballero, ya que sigue enamorado de la mujer a la que está obligado a matar una y otra vez.

Unas pinturas cargadas de sentimientos, leyendas y maestría que, sin duda, no dejan indiferente a nadie.

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