
Bansky, autodefinido como “vándalo profesional” es el pseudónimo de un copioso artista del graffiti que desde el anonimato, utiliza su arte urbano para satirizar en la mayoría de sus trabajos, piezas sobre política, moralidad e incluso provocar visiones opuestas a la de los medios de comunicación, reconociendo su influencia con la de otro artista del graffiti, en este caso del parisino, Blek le Rat. Combina escritura y graffiti con el uso de estarcidos con plantilla aunque en sus inicios empleó primero la técnica del “spray” que explicado en su libro, ”Wall and piece”, tras huir de los policías por grabar en uno de los vagones del tren “Siempre llega tarde”, escondido debajo de un camión de basura, al ver que en el tanque del motor había letras pintadas con una plantilla, decidió desde esa noche cambiar de táctica para así tardar menos, usando finalmente plantillas con cartones que coloca en la pared y que luego baña con “spray”.
Unido al cerebro de “Los Simpons”, Matt Groening, y como novedad, es la primera vez que alguien externo de la serie realiza una de sus intros. Desde su “aparición” en el capítulo “MoneyBart”, Bansky se ha convertido en uno de los temas de actualidad.
La nueva cabecera del episodio emitido en EE.UU parece criticar el acuerdo establecido entre la empresa que está detrás de la serie, “Fox” y la empresa coreana para producir películas y mercadería a un coste más bajo. Pero lo más chocante de todo es que la propia compañía admite esta crítica.
En esta secuencia de apertura, que todos conocemos muy bien, con su nombre garabateado en carteles y paredes de la conocida ciudad de Springfield, al acabar la típica escena del “gag del sofá”, Bansky tira de sátira manifestándose contra la “20th Century Fox” y contra la explotación de la mano de obra. La secuencia dura aproximadamente un minuto, donde se muestra una fábrica de esclavos trabajadores de Corea del Sur, los cuales dibujan “sketches” de la familia más conocida del mundo, manufacturando por otro lado el llamado “merchandising”, viendo como meten en una máquina gatos vivos para utilizar después la piel como relleno de los muñecos. Acompañado de una música la cual recuerda a la del mundo de los muertos, en unas condiciones penosas y abusando de ellos trabajan a destajo entre ratas, huesos de humanos y animales.
Aunque con esto, Bansky no va a hacer cambiar el contrato de “Fox” con la empresa coreana ni que ésta mejore las condiciones de trabajo de sus empleados, deja su firma y su huella mostrando de una manera sarcástica, la cara oscura de la industria del entretenimiento y su repulsa hacia el sistema capitalista del que todos somos presos.
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