La historia de Nastagio degli Onesti, hacia 1482-1483, atribuida a Sandro Botticelli, cuyos tres primeros episodios se encuentran en el Museo del Prado de Madrid nos plantea una serie de cuestiones si pasamos por encima los posibles análisis en cuanto a la técnica. En un primer momento debemos tener la posibilidad de acceder a la obra por otras vías ajenas a las del museo, pues solo se muestran los dos primeros episodios, el tercero se encuentra prestado y el cuarto en una colección privada. Pero esto no ha sido suplido de forma alguna, solo un pequeño panel aclara el préstamo y en un panel se muestra junto a la explicación de la historia, parte del Decamerón de Boccaccio, en reducidas dimensiones y en blanco y negro la obra que no poseen. Por ello no podemos ni por asomo comprender la obra en su conjunto, sin embargo se encuentra expuesta, pero no por lo tanto con un fin cultural sino como mero capital artístico.
La siguiente cuestión, además íntimamente ligada a esta es la de su atribución. Es mostrada como un objeto de valor porque está producida por un artista reconocido, Botticelli, sin embargo se conoce que su autoría es parcial pero en el panel explicativo se nos expone “Botticcelli y colaboradores”, resaltando una autoría a la eminencia que salvo por el Nastagio del primer episodio y los cartones no es tal(poniéndonos fácil el considerarla no una obra de “Arte” sino “Tecné” o trabajo artesanal). Así la presunta autenticidad de la que goza, el aura de W.Benjamin, lo permite tener valor y por lo tanto ser mostrado, sin necesidad alguna más allá de mostrar al público que un Botticcelli engrosa la colección del Prado. Sin embargo en su momento de producción respondía a un gusto estético, y a día de hoy se trata de un icono del pasado, y por lo tanto el publico actual de la obra no aprecia únicamente ésta obra en su habitación, como debían hacer Giannozzo Pucci y Lucrezia Bini, con el cierto desasosiego que ello puede conllevar. No el público de hoy, sobre todo si es guiado en un recorrido maratoniano ante toda la colección del museo. Citando a Jose Jimenez “Como sucede con otros ámbitos de la cultura actual, la institución del arte no hace sino incorporar dentro de sí la tendencia general a disolución de lo privado en lo público”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario