martes, 9 de noviembre de 2010

Abriendo los ojos

Lucía Puebla de Marcos


Alfredo Jaar es un artista que, por medio de la fotografía, nos intenta despertar para que nos demos cuenta del drama humano.
La temática de sus obras gira en torno a la sociedad: la violencia, el racismo, las relaciones de los países tercermundistas con los ricos, etc.
Entre sus obras podemos encontrar “Gold in the morning” (1986) que nos muestra los rostros de los mineros de Brasil. Utilizó un letrero luminoso en el edificio Time Square de Nueva York en el que se podía leer “This is not America” denunciando así el imperialismo estadounidense. En 1994 fotografió en Ruanda los ojos de un niño huérfano por la masacre en ese país. Pero la obra que más nos interesa es “The Sound of Silence”, que se expone en la galería Oliva Arauna.

Al entrar en la galería nos encontramos con tres pequeños retratos de mujeres iluminados por varios focos cada uno. Estas mujeres son Aung San Suu Kyi, premio Nobel de la paz en 1991; Graça Machel, activista por los derechos infantiles y ex ministra de Educación y Cultura de Mozambique; y Ela Bhatt, fundadora y presidenta del Banco Mundial de la Mujer en la India. Pero, ¿por qué tantos focos y tanta luz alrededor de unas fotos tan pequeñas? Posiblemente el autor quiere darles todo el reconocimiento que merecen y devolverles la luz que ellas en algún momento proyectaron sobre los más necesitados y que muchas personas no pudieron o no quisieron ver.

Tras darnos cuenta de los que estas mujeres pueden representar nos cegamos con una pantalla de luz con la que el autor pretende que cerremos los ojos a todo lo que vivimos y los abramos a lo que, por desgracia, viven otras personas.

Y al abrirlos nos encontramos con Kevin Caarter bueno más bien con su biografía. Y nos damos cuenta de que no todo es tan bonito como parece y esto se confirma cuando aparece ante nuestros ojos la famosa foto que hizo Kevin Caarter de una niña muriéndose de hambre mientras un buitre espera para comérsela.


El problema que surge tras ver la exposición es la poca relevancia que tiene en la gente. Tras verla nadie hizo nada por intentar cambiar la situación de las personas más necesitadas. Lo que ocurre es que en la exposición nadie dijo que nada más verla tuviésemos que cambiar el mundo. Posiblemente dentro de unos años alguien se acuerde de esta exposición y piense que ya va siendo hora de hacer algo.
Pienso que son necesarias muchas formas de concienciar a la gente de todo lo que ocurre y nos vemos (o no queremos ver), y si una de esas formas es mediante el arte pues que así sea.

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