¿Realmente nos preocupa el tercer mundo o solo pensamos en ello cuando vemos imágenes de negritos envueltos en moscas? ¿Los suicidios ayudan o no a la fama de un artista?, Estas son alguna de las cuestiones que una persona, si se para a pensarlo, puede hacer tras visitar The sound of silence de Alfredo Jaar. La exposición es un video de 8 minutos de duración que gira en torno a la fotografía de una niña en extrema pobreza durante la hambruna de Sudan, en 1993, que dio la vuelta al mundo. Antes de ver el video, el artista ha colocado una pared de luz (uno de los aspectos que más me han sorprendido) que sirve para romper con nuestra vida diaria y entrar en un mundo, el cual conocemos pero que ignoramos constantemente. El debate tras la exposición está servido. Al salir, hablamos del hambre en el mundo, de lo poco que hacemos por cambiarlo, de apoyar a las ONG…pero que luego no hacemos nada. Es cierto que es una exposición que sirve para reflexionar sobre el tema pero, ocurre como en otras ocasiones, preferimos seguir con nuestras cómodas vidas y no pensar en ello. Otra aspecto del que tenemos que hablar es de Kevin Carter, el fotógrafo que realizo la instantánea, que aprovecho el momento para captar la imagen como un buitre ante la carroña (como el animal de la foto). Kevin Carter no hizo nada por cambiar la realidad de la que era testigo y solo se dedico a sacar provecho de la situación. Además, tras el premio Pulitzer se suicidó, probablemente por la mala consciencia que le ha creado por no hacer nada por la niña. Esta instantánea, no tuvo ninguna mejora para la población y para el país aunque, si la tuvo para una persona, Kevin Carter. En el fondo, no nos damos cuenta de que la culpa del tercer mundo es de los países ricos a los cuales les interesa esa desigualdad existente para utilizarla y explotarla al máximo, como hizo Carter con la niña. Sí, estoy de acuerdo en la toma de imágenes documentales porque sirven para que veamos los acontecimientos que ocurren pero, si se hace, que se haga bien no mintiendo. La imagen, en realidad, es una niña defecando en un lugar apartado y el buitre no está esperando para atacar, simplemente se encontraba allí. Esta foto, fue interpretada de una manera equivocada para limpiar las conciencias. Nos plantea un problema pero, no se puede actuar sobre el mismo. La exposición se completa con tres fotografías de mujeres que cambiaron el mundo en el que vivían sin esperar nada a cambio. Las personas que pasan a los hechos son las que realmente cambian el mundo.
sábado, 6 de noviembre de 2010
La verdad de la imágenes...
Mario García Pérez

¿Realmente nos preocupa el tercer mundo o solo pensamos en ello cuando vemos imágenes de negritos envueltos en moscas? ¿Los suicidios ayudan o no a la fama de un artista?, Estas son alguna de las cuestiones que una persona, si se para a pensarlo, puede hacer tras visitar The sound of silence de Alfredo Jaar. La exposición es un video de 8 minutos de duración que gira en torno a la fotografía de una niña en extrema pobreza durante la hambruna de Sudan, en 1993, que dio la vuelta al mundo. Antes de ver el video, el artista ha colocado una pared de luz (uno de los aspectos que más me han sorprendido) que sirve para romper con nuestra vida diaria y entrar en un mundo, el cual conocemos pero que ignoramos constantemente. El debate tras la exposición está servido. Al salir, hablamos del hambre en el mundo, de lo poco que hacemos por cambiarlo, de apoyar a las ONG…pero que luego no hacemos nada. Es cierto que es una exposición que sirve para reflexionar sobre el tema pero, ocurre como en otras ocasiones, preferimos seguir con nuestras cómodas vidas y no pensar en ello. Otra aspecto del que tenemos que hablar es de Kevin Carter, el fotógrafo que realizo la instantánea, que aprovecho el momento para captar la imagen como un buitre ante la carroña (como el animal de la foto). Kevin Carter no hizo nada por cambiar la realidad de la que era testigo y solo se dedico a sacar provecho de la situación. Además, tras el premio Pulitzer se suicidó, probablemente por la mala consciencia que le ha creado por no hacer nada por la niña. Esta instantánea, no tuvo ninguna mejora para la población y para el país aunque, si la tuvo para una persona, Kevin Carter. En el fondo, no nos damos cuenta de que la culpa del tercer mundo es de los países ricos a los cuales les interesa esa desigualdad existente para utilizarla y explotarla al máximo, como hizo Carter con la niña. Sí, estoy de acuerdo en la toma de imágenes documentales porque sirven para que veamos los acontecimientos que ocurren pero, si se hace, que se haga bien no mintiendo. La imagen, en realidad, es una niña defecando en un lugar apartado y el buitre no está esperando para atacar, simplemente se encontraba allí. Esta foto, fue interpretada de una manera equivocada para limpiar las conciencias. Nos plantea un problema pero, no se puede actuar sobre el mismo. La exposición se completa con tres fotografías de mujeres que cambiaron el mundo en el que vivían sin esperar nada a cambio. Las personas que pasan a los hechos son las que realmente cambian el mundo.
¿Realmente nos preocupa el tercer mundo o solo pensamos en ello cuando vemos imágenes de negritos envueltos en moscas? ¿Los suicidios ayudan o no a la fama de un artista?, Estas son alguna de las cuestiones que una persona, si se para a pensarlo, puede hacer tras visitar The sound of silence de Alfredo Jaar. La exposición es un video de 8 minutos de duración que gira en torno a la fotografía de una niña en extrema pobreza durante la hambruna de Sudan, en 1993, que dio la vuelta al mundo. Antes de ver el video, el artista ha colocado una pared de luz (uno de los aspectos que más me han sorprendido) que sirve para romper con nuestra vida diaria y entrar en un mundo, el cual conocemos pero que ignoramos constantemente. El debate tras la exposición está servido. Al salir, hablamos del hambre en el mundo, de lo poco que hacemos por cambiarlo, de apoyar a las ONG…pero que luego no hacemos nada. Es cierto que es una exposición que sirve para reflexionar sobre el tema pero, ocurre como en otras ocasiones, preferimos seguir con nuestras cómodas vidas y no pensar en ello. Otra aspecto del que tenemos que hablar es de Kevin Carter, el fotógrafo que realizo la instantánea, que aprovecho el momento para captar la imagen como un buitre ante la carroña (como el animal de la foto). Kevin Carter no hizo nada por cambiar la realidad de la que era testigo y solo se dedico a sacar provecho de la situación. Además, tras el premio Pulitzer se suicidó, probablemente por la mala consciencia que le ha creado por no hacer nada por la niña. Esta instantánea, no tuvo ninguna mejora para la población y para el país aunque, si la tuvo para una persona, Kevin Carter. En el fondo, no nos damos cuenta de que la culpa del tercer mundo es de los países ricos a los cuales les interesa esa desigualdad existente para utilizarla y explotarla al máximo, como hizo Carter con la niña. Sí, estoy de acuerdo en la toma de imágenes documentales porque sirven para que veamos los acontecimientos que ocurren pero, si se hace, que se haga bien no mintiendo. La imagen, en realidad, es una niña defecando en un lugar apartado y el buitre no está esperando para atacar, simplemente se encontraba allí. Esta foto, fue interpretada de una manera equivocada para limpiar las conciencias. Nos plantea un problema pero, no se puede actuar sobre el mismo. La exposición se completa con tres fotografías de mujeres que cambiaron el mundo en el que vivían sin esperar nada a cambio. Las personas que pasan a los hechos son las que realmente cambian el mundo.
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