miércoles, 17 de noviembre de 2010

Los Simpson

Ana Fernández Koall

No hay persona a la que preguntes que no haya visto alguna vez Los Simpson, les habrá podido gustar o no, lo habrán visto una vez o se sepan todos los capítulos de memoria…
Una serie sobre una “típica” familia estadounidense, donde cada miembro tiene una función y cumple con un estereotipo.
He podido preguntar a la gente sobre que les parece esta serie y por qué les gusta. Me ha resultado muy difícil encontrar a alguien a quien no le gustase, ya que como dice mi madre es una serie que no deja indiferente a nadie. Entre mis amigos, a algunos les gusta el humor absurdo, incluso encuentran en Homer un mito y una figura a la que parecerse, para otros es simplemente la costumbre de ser la serie que ponen a la hora de comer cuando no hay otra cosa que interese y que empezamos a ver de pequeños como si fuesen otros dibujos animados pero que, esta vez, no estaban dedicados a los niños, y otros, que a lo largo de los años y a medida que han ido creciendo han empezado a entender todo el trasfondo que tienen.
Los Simpson, al fin y al cabo, son una crítica a la sociedad estadounidense y a su política y su religiosidad, temas que se tocan en todos los capítulos. Cada uno de sus personajes representa un prototipo de persona, que aunque algunas veces parezca exagerado, hace que la sociedad de ese país sea como es. Toda la crítica la enfocan desde el punto de vista del humor absurdo y de una personalidad políticamente incorrecta pero que es inevitable reírse de lo inverosímil de las situaciones que vive esta familia. Es muy fácil encontrar a algún personaje que se parezca a una persona que conoces y eso hace que sean auténticos aunque sean amarillos y tengan los ojos saltones, es fácil, incluso, sentirse identificado.
Me costó bastante, pero al final encontré a una persona a la que no le gustaba Los Simpson, decía que le era imposible sentirse identificado con unos personajes en una sociedad que no es la nuestra, que son crueles y se ríen de, lo que al final, son problemas graves que se viven en todas las sociedades, que ridiculizan la inteligencia y la brillantez de un personaje como el de Lisa, lo que lleva a una valoración de lo cateto y que además son feos. Unos dibujos animados que se emiten en horario infantil no deberían tener tal contenido violento y tan difícil de interpretar para un niño.

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