Carlos Garaicoa, inspirado en los letreros de viejos comercios que aún existen en La Habana , ha decidido crear siete tapices que retratan el suelo de la ciudad y exponerlos en la instalacíon "Fin de silencio", cuyos elementos principales son el juegos de palabras y las texturas.
El trabajo forma parte del programa "Abierto por obras" que es expuesto en la cámara frigorífica del antiguo Matadero de Madrid. en e´se muestra la interpretacíon que el artista da a nombres de tiendas "combinando" su significad original por frases completas cuya única intencion es que la gente reflexiones el mensaje que encierran.
Para acceder a la instalación es necesario descalzarse, así debemos caminar entre un esacio alfombrado para apreciar el trabajo del artista, lo que hace resaltar un atractivo extra de la exposición : el tacto con los pies bajo la ilusión óptica de que se está pisando piedra sólida y no un tapiz. El espectador puede acceder a la obra tocandola, sentiendola y sobre todo forma parte de ella misma ya qe con la ayuda de audivisuales podemos sentirnos como si estuvieramos en la misma Cuba de los años 40 y 50.
El juego de sombras y texturas, se logró gracias al trabajo de dos fotógrafas que fueron retratando cuadro a cuadro los grandes letreros de La Habana . Para lograr la calidad y realismo, las alfombras tuvieron que ser hechas por una máquina que leía digitalmente las imágenes y las "reproducía hilo a hilo " .
El resultado final son los siete tapices que capturan nombres simples como "La Lucha", "Reina", "Pensamiento"... palabras que fueron complementadas por el ingenio del artista y que originaron frase como : "La lucha es de todos", "Reina destruye o redime" o "Frustacíon de Sueños".
La exposición es complementada por dos vídeos que son proyectados en el suelo y que muestran las imágenes reales de los lugares que fueron fotografiados y después expresados de est instalación qe el propio autor ha declarado como "obra escenográfica".
Ángel Gonzalo Fernández
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