viernes, 29 de octubre de 2010

Cum dederit dilectis suis somnum.

Araceli Blasco Capilla

Escogí un día lluvioso para ir al Prado, probablemente poco apropiado para estar esperando esas inmensas colas que se forman a su alrededor. Esperé una media hora para entrar, sacudí bien mi paraguas, me puse mis gafas y saqué mi libreta. Una vez situada en la sala correcta y frente a los cuadros me sumerjo de lleno en la historia, una historia de amor que nos cuenta un desafortunado final entre dos amantes. Nastagio degli Onesti es el protagonista de esta historia, es un muchacho joven que rechazado por la mujer a la que ama, una mujer que le supera en posición social, se retira a vivir un tiempo en las afueras de Rávena, lugar en el que paseando por el bosque presencia una escena fantasmal. Se trata de una joven que es perseguida por un caballero a lomos de su corcel y dos mastines, los cuales la dan caza, acto seguido el caballero hace un tajo en su costado y le tira el corazón a sus perros y luego se repite la imagen. Nastagio corre despavorido, pero el hombre le explica el porqué, Le cuenta que ella le rechazó en vida y debido a eso él se suicidó, por lo que están condenados a repetir esa escena todos los viernes. Nastagio decide sacar provecho de esa visión y convoca a su amada y a toda su familia para que la presencien y no sabemos muy bien, si por miedo, por pena o porqué pero ella accede y acepta el matrimonio.

Las tablas de Nastagio degli Onesti son una narración de Bocaccio (escritor y humanista que vivió de 1313 a 1375). Se trata de cuatro cuadros que se le atribuyen al pintor renacentista Sandro Botticelli, encargados en 1483, al temple sobre tabla, por los Pucci. Está sacado, concretamente, del Decamerón de Bocaccio llamado "El infierno de los amantes crueles". Botticelli es un pintor con elegancia en el trazo, es el protegido de los Medici y su pintura es etérea. Es un trabajo compuesto por cuatro tablas, tres de las cuales se encuentran en El Prado, la cuarta coincide con última y pertenece a una colección privada.

Pasando al área personal, entre los detalles que más han llamado mi atención está el hecho de tirarle el corazón a los perros, gesto con el que me da a entender que ahora ni él quiere su corazón, apenas los perros se lo merecen como premio por darle caza. También el hecho de que Botticelli usa la desnudez como símbolo de crueldad, acorde con el relato claro, la pone a "la Mujer" como amante cruel, en el centro, humillada, ella es la culpable. Supongo que la época en la que se ve la obra y el contexto histórico tienen que ver mucho y se entiende de una forma totalmente diferente. Yo cuando entendí la historia de los cuadros, cosa que me costó bastante, lo primero que hice (después de pensar que se parecía a las telenovelas) fue situarme en la época, puesto que ahora no tendría ningún sentido, es algo irreal y manipulador, ¿que se lo creyesen en aquella época? Pues no sería lo más extraño que hayamos visto. El amor no debe ser impuesto, si ella no te quiere, no presiones.

2 comentarios:

  1. Est5imada Araceli, un texto legible, por favor,
    fernando castro.

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  2. Siento las molestias causadas, no sabia que, sin querer, habia publicado un comentario encriptado, ya lo he cambiado, si hubiera cualquier otro problema agradeceria que me lo dijera.
    Gracias.
    -Araceli Blasco-

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